Señor Director:
Más allá de la calidad de su programación artística y de las muchas oportunidades que ofrecería su consolidación futura, el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) es una pieza urbana clave dentro de la ciudad, generando algo que en nuestra sociedad es muy escaso: el encuentro de los distintos.
Ubicado en el centro neurálgico de la capital de un país latinoamericano que pretende avanzar hacia el desarrollo, GAM es uno de los pocos espacios donde nos encontramos espontáneamente personas de distintas comunas de una ciudad segregada, y de todo el país; un espacio en el que le perdemos el miedo al otro e intentamos conocernos, observarnos de cerca, donde rompemos prejuicios, y aprendemos a respetarnos y a valorarnos en nuestra diversidad cultural, económica y social.
Con las lamentables últimas noticias, este generador de valores culturales intangibles se inmoviliza hacia el futuro y se convierte en un símbolo tangible de la decadencia cultural de nuestra sociedad. Un edificio a medio terminar, desesperanzado, abandonado, nos refriega día a día en nuestras narices, y a vista de todos, quiénes somos. Y de paso, se desperdicia una tremenda oportunidad de reactivar comercialmente una zona tan deteriorada en el corazón de nuestra capital.
Rodrigo Santa María
Arquitecto y profesor universitario