Señor Director:
En una barriada de París, mujeres inmigrantes, y con muchas necesidades básicas, manifestaron de manera elocuente y resuelta cuáles eran las urgencias de sus comunidades con tres escuetas palabras: empleo, transporte y respeto.
En Chile tenemos nuestras propias “Banlieue” con las mismas necesidades y obligaciones, más allá de las ilegalidades que ocurren. En nuestro país, el libro escrito por Andrés Velasco y Cristóbal Huneeus (“Contra la desigualdad: el empleo es la clave”), prologado por Michelle Bachelet y editado por el sello Debate (2011), es absolutamente coincidente con esta demanda de las mujeres inmigrantes en Francia y en Chile, y coherente con lo dicho por Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido, en un artículo firmado con Gerhard Schröder, excanciller alemán: “No se trata de la igualdad de ingresos. Se trata de la igualdad real: de posibilidades para realizarse, igualdad de acceso al conocimiento, igualdad de oportunidades de prosperar”.
Si el Plan de Reconstrucción Nacional, recientemente anunciado, va en esa dirección, habrá que coincidir con Sebastián Edwards en su columna de ayer, reconociendo que es difícil apoyar a un gobierno por el cual no se votó, pero nobleza obliga. Crucemos los dedos y no defraudemos a la gente.
Pablo Dittborn