Señor Director:
La mejor política social no es un subsidio ni un bono: es el empleo formal. Ahí debiera estar el centro de esta discusión.
La pregunta de fondo no es solo cuánto recauda el Estado, sino cómo logramos que más chilenos accedan a un trabajo cuando lo buscan y que su esfuerzo tenga una recompensa real.
El proyecto del Gobierno avanza en la dirección correcta al intentar recuperar competitividad, atraer inversión y dinamizar la economía. Porque sin crecimiento, los derechos sociales no se sostienen en el tiempo. Pero queda incompleto.
Si de verdad queremos priorizar el empleo, no basta con aliviar la carga a las grandes empresas. La rebaja tributaria debe tener un propósito claro: que esos recursos se traduzcan en inversión en capital humano, en nuevas oportunidades laborales y en infraestructura productiva. De eso se trata: que una menor carga impulse la actividad económica y no se diluya en utilidades de corto plazo.
Y para que eso ocurra, también hay que dar certeza a quienes generan la mayor parte del empleo en Chile: las pymes.
Mantener para ellas una tasa de impuesto de 12,5% no es un detalle técnico. Es una definición estratégica: entrega estabilidad para invertir, incentiva la contratación y respalda a quienes sostienen la actividad productiva del país.
Sin pymes sólidas, no hay empleo. Y sin empleo, no hay política social que alcance.
Si queremos que esta discusión tenga sentido, prioricemos donde corresponde: el crecimiento, empleo, las pymes, la clase media y una política tributaria que no solo recaude o reactive, sino que promueva desarrollo y genere oportunidades.
Karla Rubilar Barahona
Exministra de Desarrollo Social y Familia