Señor Director:
La carta (ayer) de John Müller plantea un desafío atendible: que Chile lidere no solo en producción, sino también en generación de conocimiento. Sin embargo, es importante precisar que esa “caja negra” del saber minero ya está produciendo resultados de clase mundial.
Se sugiere que nuestras facultades debieran situarse entre las mejores del mundo. Lo cierto es que ya lo están: el ranking QS 2024 ubicó a la ingeniería en minería chilena en el octavo lugar a nivel global, por sobre prestigiosas instituciones internacionales.
Asimismo, el conocimiento chileno ya trasciende fronteras. No solo exportamos minerales; hoy, más de 500 empresas proveedoras (METS) exportan soluciones tecnológicas por sobre los US$ 600 millones anuales. A ello se suma la capacidad del país para consolidar un ecosistema en el que conviven y colaboran empresas estatales y privadas, chilenas y extranjeras, que han encontrado en Chile un espacio único para desarrollar soluciones a escala global.
Chile se ha consolidado, además, como un laboratorio mundial de minería de alta complejidad, pionero en centros de operación remota, automatización y uso de agua de mar. Desarrollar minería a gran escala con energías renovables y en condiciones geográficas extremas constituye una ventaja competitiva basada en conocimiento que pocos países poseen.
El desafío, en ese sentido, es escalar esta base. Iniciativas como el Consejo de Competencias Mineras, Compromiso Minero, Alta Ley y el Instituto de Energías Limpias trabajan para que este ecosistema de innovación no sea un esfuerzo fragmentado, sino colaborativo, proyectando así nuestro capital humano y tecnológico al mundo.
Queda mucho por hacer, pero estamos trabajando activamente en ello y abiertos a sumar esfuerzos e iniciativas para que Chile se consolide como una potencia minera.
Joaquín Villarino
Presidente del Consejo Minero