Durante cinco reuniones que se realizaron en noviembre y diciembre pasados, 31 profesionales convocados por Foro Republicano abordaron la necesidad de contribuir al éxito del gobierno del Presidente Kast, elaborando una proposición de Relato.
Se plantearon la tarea elaborando sugerencias para la gestión del Ejecutivo, ideas que potencien su base electoral, hasta que se conforme una coalición que incorpore a la ciudadanía con una mirada de largo plazo y de proyección de la obra presidencial.
Los participantes definieron el Relato como una historia coherente, moralmente estructurada y culturalmente inteligible, destinada a explicar quiénes somos, qué problemas enfrentamos, por qué ocurren, hacia dónde debemos dirigirnos y por qué el actual liderazgo presidencial es el adecuado. Describieron el Relato como una gramática interpretativa y como una épica de la labor del Gobierno, así como la ética de su desempeño, coordenadas que le deben entregar sentido, orden y dirección.
Se estimó que el punto de partida es la dignidad trascendente de la persona humana, hoy afectada por el debilitamiento o la degradación de los vínculos que sostienen la vida; por la anomia que genera la sensación de que nadie manda, que no hay voluntad de obedecer, que las reglas no se cumplen, que las instituciones se deterioran; por la expansión del crimen organizado y de la violencia urbana, rural y estudiantil; por el estancamiento de los sueldos, de servicios públicos deteriorados, de una movilidad social trabada, de la cesantía juvenil y femenina, de la inversión desincentivada.
En este contexto, al nuevo gobierno se le ha dado un mandato implícito: “Vuelvan a hacer de Chile un país donde valga la pena formar familia y trabajar”. Para eso, convendrá insistir en que somos una nación fundada en vínculos naturales y orientada al bien común, en la que se deben reconstruir relaciones significativas desde su núcleo espiritual. No se trata de buscar enemigos, sino de señalar cuáles son las ideologías que dificultan que Chile vuelva a ser un hogar.
Si el punto de partida del Relato no es la revancha ideológica, sino reordenar un país desfondado, ahí pueden fundarse tres pilares narrativos: el orden y la ley como condición para la libertad cotidiana; el crecimiento y la estabilidad como condición para la movilidad social, y un Estado austero, decente y eficaz, como condición para confiar de nuevo en la política.
Se debiera tratar de conseguir que el país deje de estar “al revés”, es decir, recuperar un orden a favor de la mayoría silenciosa que quiere trabajar, estudiar y dormir tranquila, beneficiando a los más vulnerables. Por eso, las reformas de seguridad y de migración pueden ser presentadas como actos de justicia, no como “mano dura por darse un gusto”.
El Relato debe contener también el objetivo de consolidar una coalición amplia, conciliando al menos tres tendencias: el alma del orden, es decir, republicanos, socialcristianos evangélicos, libertarios, parte de la UDI, mundo uniformado en retiro, etc.; el alma modernizadora-liberal, es decir, piñeristas, Evópoli, técnicos, empresarios jóvenes, sectores urbanos educados, y el alma socialcristiana de centro, es decir, los ex-DC, amarillos, el mundo de los barrios, etc.
Si se pudiera resumir el Relato en algunas ideas-fuerza, la sugerencia sería: Hay que ordenar Chile para que la vida de los que cumplen vuelva a funcionar; se debe buscar primero la seguridad para que el esfuerzo vuelva a rendir; se procurará conducir un Estado ordenado, limpio y al servicio de la mayoría silenciosa; todos estos propósitos están destinados a recuperar y a estabilizar, para dar oportunidades a tus hijos mañana.