Señor Director:
El húngaro lo hablan algo así como 11 millones de personas, pero se publican más libros en ese idioma que en árabe, que lo hablan cientos de millones. Sin la contribución de Leo Szilard, no habría proyecto Manhattan, y sin Teller ni Von Neumann, no habría energía nuclear.
Lászlo Biró inventó el bolígrafo (de ahí que los argentinos lo llamen “birome”) que democratizó la escritura, permitiendo que todo el mundo pudiera comprar lápices a precios accesibles. Hungría tiene 16 premios Nobel desde medicina, hasta literatura, pasando por química y física. Han producido músicos como Franz (Ferenc) Liszt, escritores como Sandor Marai y futbolistas como Puskas o Kubala.
Budapest es de las ciudades más lindas de Europa, su gastronomía y cultura son envidiables y su ingreso per cápita es de 25 mil euros, lo que los hace un 25% más ricos que los chilenos.
Como sufrieron la dictadura comunista por más de 40 años, después de la caída del Muro el Partido Comunista desapareció y en la reciente elección solo uno de los partidos de izquierda sacó más del 5% para sobrevivir.
Su devoción por la lectura valida el dicho de que del comunismo uno se mejora leyendo. Hungría eligió el domingo entre dos presidentes de derecha. Todo esto habla de una cultura y sofisticación envidiables.
Gerardo Varela A.
Abogado