Señor Director:
Un amigo que trabaja en La Reina y vive en Maipú, me contó que se levanta a las 05:00 para llegar a tiempo a las 07:00.
Maipú no queda tan lejos, pensé. Pero la aritmética es simple: la Línea 5 abre a las 06:00 en Plaza Maipú, demasiado tarde para quien necesita estar al otro lado de la ciudad a las 07:00.
Por las noches ocurre lo mismo: el Metro cierra a las 23:00, dejando sin alternativa a quienes salen tarde o buscan volver a casa con seguridad.
Lo llamativo es que el Metro sí puede modificar sus horarios. Lo hace para el 18 de septiembre, para eventos masivos o situaciones excepcionales. La capacidad existe; lo que falta es voluntad.
En septiembre de 2024, Louis de Grange (presidente del Metro entre 2018 y 2022) señaló que extender el horario no era viable de forma permanente por mantenciones nocturnas. Un argumento atendible, pero difícil de sostener al comparar metros como los de Seúl, París o Sao Paulo, que transportan bastante más del doble de pasajeros que Santiago, operan hasta la madrugada o incluso 24 horas los fines de semana, mientras aquí —con 2,2 millones de viajes diarios— se sigue cerrando a las 23:00.
El Metro de Santiago es 100% estatal y parte de un sistema que recibe más de mil millones de dólares anuales en subsidios. Es moderno, extenso y reconocido por su puntualidad. Le sobran credenciales. Lo que le falta es horario.
Hoy, ese mismo Louis de Grange es ministro de Transportes. Bienvenido al otro lado del argumento.
Mientras tanto, mi amigo sigue levantándose a las 05:00 y tomando dos micros para llegar a La Reina. Difícil justificarlo.
Alejandro Le Fort
Ingeniero comercial