Señor Director:
Gracias a su diario nos enteramos de cambios profundos al plano regulador comunal de Vitacura, lo que se agradece, pero también nos pone en alerta frente a la historia reciente de la comuna, donde el último intento terminó en un plebiscito comunal con una clara decisión de sus vecinos: el rechazo fue total y la comuna se consolidó como residencial.
Llama la atención que, al cabo de algunos años, se vuelvan a intentar dichos cambios, ahora bajo un atractivo título: “Plan de Revitalización de la Avenida Vitacura-Tabancura”.
Dicho plan, a simple lectura, busca mejorar espacios públicos y la seguridad. Sin embargo, surge una pregunta evidente: ¿Es necesario modificar el plano regulador en la magnitud propuesta para lograr esos objetivos?
¿Para soterrar cables, mejorar veredas, aumentar áreas verdes o construir ciclovías se requiere cambiar el plano regulador en todo el eje de la comuna, a lo largo de 7,4 km?
La primera respuesta es no, o al menos genera dudas razonables.
Por ello, se deben explicar y justificar muy bien estos cambios, que normalmente vienen acompañados de nombres atractivos y promesas de bienestar, pero respecto de los cuales es fundamental conocer con certeza qué los sustenta.
Los vecinos de Vitacura —muchos de ellos familias jóvenes— han invertido sus ahorros en su única vivienda. Asimismo, muchas personas mayores que residen en la comuna enfrentan con dificultad el pago de sus contribuciones, por lo que cambios normativos mal diseñados o insuficientemente justificados pueden tener consecuencias graves para el patrimonio familiar y la calidad de vida de sus habitantes.
Cristián Mönckeberg Bruner