Señor Director:
Si el intento de disimular un hecho resulta contraproducente, provoca el llamado efecto Streisand. El nombre se debe a que al intentar la cantante y actriz impedir la difusión de una foto, obtuvo el efecto contrario. Atrajo la atención pública, y el hecho terminó por ser conocido, mediatizado y comentado masivamente.
Las decisiones tomadas por impulsos emocionales suelen conducir a errores. Ello se debe a que la fuerza de nuestro deseo puede llevarnos a no respetar una norma. Errar es un derecho humano, y lo recomendable es extraer de tal hecho conocimientos que permitan mejorar. El problema es que los errores se convierten en oportunidad de aprendizaje solo en la medida en que no se intenta encubrirlos o negarlos, y dado que son asociados con ineficiencia, lo que lleva al sentimiento de falta, de culpa, la tendencia es hacerlo aun a riesgo de obtener el efecto Streisand.
Por ello, la peor decisión no es la que da origen al error inicial, sino la que intenta disimularlo o negarlo. Tal acción agrava una situación ya inconveniente, y puede acarrear consecuencias inesperadas, como hacer perder credibilidad, elemento clave para obtener la confianza de la gente y su adhesión.
Jorge Schaerer Contreras