Señor Director:
Escribo para elogiar el coraje de María José Hueichaleo al revelar públicamente las numerosas experiencias adversas de su infancia (carta de ayer). Entre las valiosas lecciones que su texto detalla, quiero hacer un alcance acerca del papel que desempeñó su madrina Beatriz en el curso positivo que ha tomado su vida adulta.
Un cuerpo inmenso de evidencia empírica de estudios en múltiples países, incluyendo Chile, ha demostrado el calamitoso resultado de las experiencias adversas en la infancia, incluyendo no solo el maltrato infantil, sino que también la violencia intrafamiliar, en la escuela y en la comunidad, la discriminación y la pobreza multidimensional.
Menos conocida por ser más reciente y limitada, la evidencia empírica ha mostrado que ciertas experiencias positivas de la infancia pueden amortiguar en gran medida el estrés tóxico que representan las adversidades infantiles. Un ejemplo de ellas puede ser justamente lo que nos cuenta María José de su madrina: una persona adulta que con su presencia predecible a través del tiempo crea un vínculo con el niño o el adolescente que transmite seguridad, autoestima y valores mediante acciones y palabras congruentes entre sí.
Andrés Sciolla
Professor Emeritus of Clinical Psychiatry
UC Davis School of Medicine