Señor Director:
A un mes de gobierno y tras distintas visitas a hogares, residencias y fundaciones de niños y adultos mayores, existe una silenciosa realidad: el abandono y la soledad que afectan a muchas personas en nuestra sociedad.
Son rostros que esperan. Manos que buscan ser tomadas. Voces que necesitan ser escuchadas. Detrás de cada puerta hay personas que anhelan algo tan simple y tan profundo como sentir que alguien se acuerda de ellos, que alguien va a buscarlos, que alguien llega hasta donde están.
Necesitamos llegar. Un abrazo a tiempo, una mirada que dice “aquí estoy” o una llamada, puede cambiar completamente el horizonte de alguien que se siente olvidado.
Sé que el corazón de los chilenos late con fuerza cuando se trata de ayudar. Lo veo en cada voluntario, en cada familia que abre sus brazos, en cada comunidad que no deja a los suyos atrás. Ese espíritu no es un recurso escaso, es nuestra mayor riqueza. Solo necesitamos canalizarlo, organizarlo y, por sobre todo, animarnos a actuar.
Seamos ese alguien que llama, abraza, llega... Seamos ese alguien que esté.
María Pía Adriasola
Primera Dama