Señor Director:
Hace tiempo se viene repitiendo un ciclo político que ya resulta evidente: gobiernos de izquierda que, por convicción ideológica o deficiencias de gestión, deterioran las cuentas fiscales y desordenan el aparato estatal. Esto, seguidos por gobiernos de derecha que deben asumir el costo de corregir esos excesos, muchas veces pagando el precio político de medidas necesarias pero impopulares, sin poder llevar adelante sus programas de gobierno.
Lo preocupante es que, una vez restablecido cierto orden, el país vuelve a optar por quienes originaron dichos problemas, reiniciando un círculo vicioso que frena cualquier posibilidad de desarrollo sostenido.
Por lo mismo, el desafío del Presidente Kast no puede ser únicamente administrar la contingencia ni reparar lo heredado. Su verdadera responsabilidad es política, es asegurar que su gobierno no sea una excepción transitoria, sino el inicio de una continuidad. Trabajar activamente para que su sucesor provenga del mismo sector no es un objetivo menor, sino una condición indispensable para evitar que el país siga atrapado en esta lógica pendular.
Persistir en este ciclo no solo es ineficiente. Es, derechamente, un desperdicio de oportunidades para Chile.
Juan Ignacio Olivos B.