Señor Director:
A diferencia de otros lectores que han escrito cartas a este medio intentando justificar el no cumplir sus obligaciones y calificando al CAE como una “trampa”, yo soy un agradecido de esta política pública.
Gracias al CAE pude estudiar una carrera profesional en un momento en que mi familia no podía pagar. Obviamente, me gustaría no tener esa deuda y destinar esos recursos a otras cosas, pero es una obligación que asumí libremente y no puedo esperar que el Estado, que tiene otras urgencias, me la pague.
Justificar el no pagar un crédito con una tasa bajísima de UF+2% anual y cuyos pagos por ley no pueden superar el 10% de la renta es lisa y llanamente una frescura. Pongámonos serios.
Diego Maturana
Ingeniero civil industrial