Señor Director:
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA, 26 de marzo) proyectó un déficit estructural acumulado del 9,1% del PIB para el quinquenio 2026-2030. Esta cifra confirma que el Estado heredado tiene un nivel de gasto permanente superior a sus ingresos permanentes, trayectoria insostenible en el largo plazo.
La estrategia que ofreció José Antonio Kast en su campaña 2025, donde el electorado le concedió el triunfo, está en sus Bases Programáticas: “No más derroche estatal (…) alcanzar el equilibrio fiscal y detener la espiral de endeudamiento”. No obstante, suele omitirse algo fundamental: el compromiso no fue lograr dicho equilibrio de forma inmediata el 12 de marzo de 2026, sino al término del mandato de cuatro años.
En consecuencia, el programa de Kast acepta una expansión de la deuda neta durante los años iniciales (2026-2029), incrementándola cada vez menos y convergiendo a la estabilidad recién hacia el año 2030. Esta gradualidad es una estrategia eficiente y políticamente realista. Por ello, el recurso al endeudamiento controlado no debe ser objeto de una crítica simplista desde el propio oficialismo. La solvencia del fisco chileno abona esa gradualidad: el país tiene un bajo costo de fondos real (cercano al 2%) y una deuda neta inferior a la de otras economías similares.
El cumplimiento de estas promesas permitiría a Chile resolver su desequilibrio estructural —esos 9,1 puntos del PIB de déficit proyectado—, mientras, simultáneamente, eleva la deuda pública de forma decreciente. Un aumento del endeudamiento planificado que es cada vez menor es perfectamente compatible con la eliminación gradual del déficit. El cociente deuda neta/PIB podría incrementarse entre 3 y 6 puntos porcentuales durante un proceso en que la deuda neta sube cada vez menos, hasta estabilizarse. No hay contradicción, sino coherencia contable.
¿Podría este gobierno exceder la meta de deuda bruta del 45% del PIB sin incumplir sus promesas? La respuesta técnica es afirmativa. Como señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) y varios premios Nobel de Economía, ante choques exógenos no anticipados es eficiente superar los límites de largo plazo, siempre que se establezca una senda de ahorro fiscal creíble que retorne la deuda a su meta en un plazo finito.
Salvador Valdés Prieto