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Editorial
Lunes 06 de abril de 2026
Perú fragmentado
Reina la incertidumbre en las elecciones presidenciales de Perú. A menos de una semana de la primera vuelta electoral, lo único seguro es que habrá un balotaje en junio. Ninguno de los 35 candidatos marca suficiente en las encuestas como para ganar el próximo domingo.
Los peruanos tienen una difícil aventura que emprender, porque además del Presidente deben elegir a diputados y senadores, renovando un Legislativo que en los últimos años ha dado un espectáculo político inédito de destrucción de la gobernabilidad, al votar la vacancia de sucesivos mandatarios y crear una inestabilidad que, a juicio de muchos, ha llevado al país a un caos. La reinstauración del Senado puede ser una oportunidad para estabilizar en algo el sistema político, siempre que los parlamentarios electos muestren seriedad y responsabilidad en el ejercicio de sus cargos y no aprovechen su estatus para impulsar intereses particulares en desmedro del bien común, como fue usual en la actual legislatura. La corrupción enraizada en la clase política, con varios presidentes y otras autoridades procesados y condenados por la justicia, es uno de los males que exigen ser erradicados, y así lo han prometido todos los postulantes, quienes, no obstante, en los debates públicos se acusaron mutuamente de malas prácticas. Está por verse si los electores castigan a los que de alguna forma han estado vinculados a actividades ilegales o han incurrido en acciones consideradas corruptas.
Con un panorama político excesivamente fragmentado —hay 37 listas parlamentarias— las posibilidades de que el nuevo mandatario tenga mayoría absoluta en el Congreso son muy limitadas, y lo probable es que deberá lidiar con una infinidad de grupos políticos que, si no han aprendido de la experiencia de los últimos años, continuarán poniendo dificultades a la gestión presidencial. Varios de los partidos que compiten son nuevos y esta sería su primera experiencia electoral, lo cual incide en la mayor incertidumbre sobre el comportamiento de los eventuales nuevos congresistas. Existe un umbral del cinco por ciento de los votos, equivalente a poco más de un millón de sufragios, cosa que podría ayudar a disminuir la fragmentación, visto que en las elecciones de 2021 solo cuatro partidos superaron esa valla: Fuerza Popular, de Keiko Fujimori; Renovación Popular, de Rafael López Aliaga; Acción Popular, que no participa, y Perú Libre, que tiene menos de ese porcentaje en los sondeos. Según los últimos datos demoscópicos, Alianza para el Progreso, de César Acuña, y Juntos por el Perú, de Roberto Sánchez, también podrían tener representación parlamentaria.
Los analistas locales atribuyen gran importancia a que el Senado actúe como cortafuegos a los proyectos que presenten diputados con tendencias populistas, los cuales, teniendo iniciativa legislativa, en el pasado han inundado de leyes que defienden sus propios intereses y que sobrecargan el presupuesto nacional. El Consejo Fiscal advirtió recientemente que, en un mes, se aprobó una serie de normas que generan obligaciones de gastos anuales que amenazan el equilibrio fiscal y que serán heredadas por el próximo gobierno.
La derecha corre con ventaja, pero...
Con el inédito número de presidenciables, el Jurado Nacional de Elecciones tuvo una complicada tarea para organizar los debates. Se determinaron dos foros con tres rondas, con la participación de una decena de candidatos en cada una. El miércoles pasado fue la última oportunidad que tuvieron los aspirantes para presentar sus propuestas y criticar a sus rivales de cara a los televidentes. Al parecer, estos encuentros han ayudado a los electores a definir su voto, ya que los indecisos fueron bajando en las encuestas a medida que avanzó el proceso. Antes de los debates había más de un 35 por ciento de indecisos, los que bajaron al 24 por ciento tras el primero, realizado a mediados de marzo.
De acuerdo con la mayoría de los sondeos, dos candidatos de derecha, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima, van en la delantera y tienen más opciones de pasar al balotaje. La izquierda quedó debilitada tras el fracaso del gobierno de Pedro Castillo, de su intento de golpe de Estado y del procesamiento de Vladimir Cerrón, el líder de su partido, Perú Posible, quien ahora inscribió su candidatura a pesar de que tiene una orden de arresto y está prófugo de la justicia. Cerrón no asistió al debate, habiendo presentado un habeas corpus que fue rechazado. El centro político, víctima de la polarización, prácticamente no tiene representantes.
Si las votaciones replican los resultados de las encuestas, los peruanos tendrán que elegir en junio entre dos candidatos que tienen apoyo, pero también un gran porcentaje de rechazo. López Aliaga tiene buena llegada en Lima, pero no tan buena en el sur, donde la semana pasada, por ejemplo, fue recibido con protestas violentas cuando viajó a Puno. En 2016 también compitieron en segunda vuelta dos candidatos de derecha, Keiko y Pedro Pablo Kuczynski, una lucha encarnizada que ganó PPK, para quien luego el fujimorismo fue su oposición más dura en el Congreso, hasta que terminó renunciando para no ser “vacado”. Esta vez, Keiko ha tratado de evitar una confrontación, animando a López Aliaga a no atacarse mutuamente para “no hacerle el juego a la izquierda, porque el enemigo está allá”, según le dijo en el debate. Lo cierto es que el electorado es tan volátil que el próximo domingo bien podría emerger alguno de los candidatos de izquierda, como Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con una buena votación que le permitiera llegar al balotaje, tal como en 2021 apareció Pedro Castillo.