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Cartas
Domingo 05 de abril de 2026
Los abrazos de abril, sin odio y sin rencor
Señor Director:
Hoy, nuestro Presidente José Antonio Kast inicia su primera gira al extranjero. Lamentablemente su visita está precedida por la fuga del autor intelectual del asesinato del fundador y senador de la UDI, Jaime Guzmán. Deseo recordarle a él, a nuestro embajador Gonzalo Uriarte —ambos discípulos de Jaime—, como también a toda su comitiva, las palabras que Jaime pronunció hace ya 40 años al despedir a nuestro primer mártir, Simón Yévenes, asesinado el 2 de abril de 1986.
“Que mis primeras palabras sean de perdón y no de rencor. Que nuestros primeros sentimientos sean de amor y no de odio. Así lo exige la memoria de Simón Yévenes, hombre que supo luchar con valentía inigualada, pero que jamás conoció rencor ni odio. Así lo exigen también los principios de la Unión Demócrata Independiente (UDI), en cuyo servicio Simón Yévenes llegó hasta inmolar conscientemente su propia vida”.
Recuerdo sus palabras porque al volver del cementerio nos invitó a comer a su departamento a Luis Cordero y Andrés Chadwick con nuestras señoras, y en plena comida nos pregunta: “¿Estamos dispuestos a seguir con la UDI, porque uno de nosotros será el siguiente?”. Decidimos continuar. Exactamente 5 años después, el lunes 1 de abril de 1991, después de Semana Santa, fue asesinado por los mismos que asesinaron a Simón.
Tuve innumerables conversaciones con él. En esta ocasión quiero recordar que una vez, al volver de un comité en el Campamento Silva Henríquez de La Pintana, me dijo: “Quiero que me invites más a estas reuniones. De todas las que tengo en la semana, estas son las que más me agrada venir. En ellos veo el rostro de Cristo”. En su profunda espiritualidad, él veía en el compromiso de derrotar la pobreza, al construir el Departamento Poblacional de la UDI, la opción preferencial por los pobres que promueve la doctrina social católica.
No es del caso explicar el dolor que sentimos todos al juntarnos en el Hospital Militar, donde falleció. Retumbaban en nuestras cabezas sus palabras cuando nos dijo que ningún diputado hablaría en el Congreso Pleno porque todos éramos muy jóvenes y estábamos formando nuestras familias… Nos trasladamos y estuvimos toda esa noche en la casa de Jovino Novoa. Nos comprometimos todos a seguir adelante con su proyecto político. Ni la violencia política ni el terrorismo nos doblegarían. La mejor forma de derrotarlos era que su proyecto político siguiera vigente. 35 años después está más vigente que nunca.
Fui este miércoles 1 de abril a la misa de Jaime al cumplirse 35 años de su asesinato. Una multitud de seguidores que repletó la iglesia nos dimos el abrazo de la paz. Al día siguiente, fuimos a la romería en el Cementerio General en la tumba de Simón con Juanita, su viuda y sus cuatro hijos. Todos nos volvimos a abrazar con mucho cariño como lo hacemos cada año. Ahí estaban el gremialismo y la UDI Popular. Ahí estaba el Presidente de Chile y su señora. Ahí estábamos nuevamente todos recordando a un líder que nos cambió la vida a tantos para que nos volcáramos a servir a Chile y muy especialmente a los más pobres.
Ahí escuchamos la notable homilía de monseñor Fernando Chomali recordándonos la vida ejemplar de ese joven político católico que amó a Dios y su patria hasta dar su vida al ser asesinado a los 45 años.
He querido escribir este texto para que este encuentro entre el Presidente Milei y Kast esté inspirado en las palabras que Jaime pronunció al despedir a Simón. Que la fuga del autor intelectual de este cobarde asesinato no sea un conflicto entre nuestras naciones. Que prime el perdón, por sobre el rencor. Que este caso no cambie la agenda entre ambas naciones. Que este encuentro sea el primero de muchos que nos lleve a una integración como nunca hemos tenido. Que este lamentable episodio no impida lograr el mayor acuerdo de integración chileno-argentino. Que ese abrazo de O'Higgins y San Martín el 5 de abril de 1818 en Maipú los motive a promover un gran acuerdo de integración que perdure para siempre. Que este incidente no impida que la libertad siga avanzando por América del Sur.
Como dijo Jaime: “Así lo exigen los principios de la Unión Demócrata Independiente”. Que estos abrazos de abril sean una fiesta de unidad.
Pablo Longueira Montes