El Mercurio.com - Blogs : Mi hija lo intenta todos los días
Cartas
Jueves 02 de abril de 2026
Mi hija lo intenta todos los días
Señor Director:
Soy madre adoptiva monoparental. Mi hija es una niñita luminosa, llena de vida. Y, sin embargo, muchas veces siento que va corriendo desde atrás. No porque no pueda. No porque no quiera. Sino porque su historia empezó en otro lugar. Y eso no siempre se ve.
No se ve cuando le cuesta seguir el ritmo del colegio. No se ve cuando intenta encajar con otros niños que han tenido un camino distinto. No se ve el esfuerzo enorme que hay detrás de cosas que para otros son simples. Pero está.
Está en cada intento. En cada esfuerzo por comprender, por adaptarse, por pertenecer. Y mientras ella hace ese trabajo silencioso, el mundo sigue avanzando.
Las exigencias avanzan. Los ritmos avanzan. Las expectativas avanzan.
Y muchas veces aparece una idea que duele: que “ya han pasado años”, que debería estar al día, que debería haber alcanzado.
Pero no es así. Porque las marcas de la infancia son profundas. Y el tiempo, por sí solo, no repara lo que no llegó cuando debía llegar. Reparar toma tiempo. A veces mucho más del que el mundo está dispuesto a dar.
Y ahí aparece una impotencia difícil de explicar: quisiera poder pedirle al mundo que espere. Que mire distinto. Que entienda que no todos los niños partieron desde el mismo lugar. Que dé tiempo.
Porque el tiempo en la infancia no es igual al de un adulto. El tiempo en la infancia construye o deja vacíos que después no se recuperan simplemente.
No se trata de acelerar sin cuidado. Se trata de comprender que el tiempo también protege o daña, según cómo se gestione.
Mientras los adultos esperamos, los niños crecen. Y lo que más duele es que, muchas veces, ese crecimiento ocurre sin que el mundo logre ver todo lo que hay detrás.
Mi hija lo intenta todos los días. Y yo también. Solo quisiera que el mundo, a veces, pudiera detenerse lo suficiente para entender.
María Magdalena Illanes Zubieta
Familia adoptiva