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Editorial
Jueves 02 de abril de 2026
Mal cierre de una mediocre gestión
Las cifras de Imacec, empleo y cuentas fiscales reflejan la pesada herencia de que ha debido hacerse cargo el nuevo gobierno.
Las últimas cifras confirman el mal desempeño económico de la administración del Presidente Boric. Independientemente del esfuerzo por configurar una defensa de sus responsables, los datos de actividad, empleo y situación fiscal dan cuenta de una economía que estuvo lejos de reencauzarse en la senda del progreso.
Una primera confirmación proviene de las cifras de Imacec de febrero, reportadas ayer por el Banco Central. La conclusión para el que fue el último mes del gobierno de Gabriel Boric es lapidaria. La economía no logró consolidar una recuperación, exhibiendo un tono contractivo en términos anuales: la actividad cayó 0,3% respecto de igual mes del año anterior. Detrás de ello está el desplome de la producción de bienes (-3,7%), arrastrada por la industria manufacturera (-3,6%) y el resto de bienes (-5,4%). Si bien la minería mostró un crecimiento acotado, no fue suficiente para compensar la contracción del resto de los sectores productivos. El comercio apenas creció (0,2%) y los servicios (1,6%) evitaron una caída mayor, pero el cuadro agregado sigue siendo negativo y frágil.
Al reparar en la dinámica mensual de la actividad, la lectura no mejora. En términos desestacionalizados, el Imacec retrocedió 0,3% respecto de enero. Esta caída se explica por descensos en el comercio (-2,3%), mientras la producción de bienes no mostró variación. Es decir, aun los sectores que habían sostenido la actividad en la comparación anual mostraron signos de agotamiento en su evolución más reciente. Este no es el escenario propio de una economía boyante, sino el de una estancada. Las implicancias para 2026 aún son inciertas, pero de no haber cambios significativos, estos números apuntan a una expansión de la economía con un techo de 2%.
Las últimas cifras del mercado laboral reportadas el martes por el INE tampoco llaman a la calma. En el trimestre diciembre 2025-febrero 2026, la tasa de desocupación agregada se ubicó en 8,3%, con una leve caída de 0,1 puntos porcentuales en 12 meses, en un contexto donde el empleo creció apenas 1,0% anual. Por su parte, la tasa de desempleo entre las mujeres volvió a ubicarse en el 9%, confirmando el fuerte deterioro que experimentó el mercado laboral para ese grupo. En definitiva, de los 46 trimestres móviles de exclusiva responsabilidad del gobierno de Gabriel Boric (desde marzo-mayo de 2022 hasta diciembre-febrero de 2026), el desempleo fue 8% o superior en 39 oportunidades (85% de las veces) y al menos 8,5% en 23 meses (50% de los trimestres móviles). Esta es la manifestación de un mercado laboral tensionado por largo tiempo. Entre las causas, es posible identificar las distintas medidas que encarecieron la contratación; 40 horas y aumento del salario mínimo son dos ejemplos.
El preocupante cuadro lo cierran los datos fiscales. La información de que la caja fiscal, reportada por la Dipres bajo el ítem de “otros activos del Tesoro Público”, llegó en febrero a US$ 3.617 millones —había alcanzado los US$ 46 millones en diciembre y US$ 1.406 millones en enero— reabre el debate respecto de la fuente de esos recursos y la interpretación de la cifra. Considerando que parte importante del crecimiento de la caja fiscal se explica por dineros provenientes del endeudamiento del Estado —a la fecha este alcanza los US$ 6.727 millones, solo este año—, difícilmente la situación puede llamar a la calma. El manejo fiscal, ya sea por la evolución de la deuda, el gasto o la caja, es parte estructural de una conversación seria en esta materia. Y ciertamente, no es serio minimizar esta situación o reducirla a un problema que se resuelve con el acceso al mercado de capitales mundial, cual si el endeudamiento fuera inocuo.
Así, en conjunto, las cifras dibujan una economía que no solo creció poco en cuatro años, sino que además perdió tracción en los últimos meses. La contracción anual —explicada por un deterioro amplio en la base productiva— se combina con una caída mensual que sugiere un inicio de año débil. El mensaje para la actual administración es evidente: sin una recuperación más robusta en sectores clave, el mercado laboral y la actividad agregada permanecerán confinados a un equilibrio de bajo dinamismo. Del mismo modo, sin un manejo responsable de las cuentas fiscales, las presiones macroeconómicas no cederán en el mediano plazo.