No recuerdo si fue en 1985 o 1986. A estas alturas no importa. Son más de treinta años o exactamente 40 y yo tenía 43 o 42, lo que tampoco importa cuando uno ya está en la primavera de la cuarta edad, con 82.
Lo que importa para esta columna son las fechas del comienzo, cuando José Tomás Reveco, entonces jefe de la sección Deportes, me invitó a sumarme al equipo, seguramente aconsejado por el subjefe, mi querido amigo y colega de una vida Julio Salviat. Acordamos los términos donde se acordaban tantas cosas en esos años, el restaurante El Parrón, donde también se vieron y escucharon desacuerdos furiosos. Estos últimos, más en el bar que en los comedores bajo al frondoso parrón, invitantes a los acuerdos y a grandes festejos. Allá nos encontrábamos los redactores de la revista Estadio y también de Canal 11, luego Chilevisión. Antonino Vera encabezaba a los de Estadio y Alfredo Lamadrid a los del 11.
Pero ya no está El Parrón, tampoco está Antonino (el más culto y versátil periodista de deportes del siglo que también se fue) y Alfredo Lamadrid dejó la dirección de televisión (fue el mejor) y las oficinas de producción y hoy está en la docencia de lo que tanto sabe.
Personas y personajes inolvidables.
Cuando llegué a “El Mercurio” no había los adelantos tecnológicos de hoy. Eran los últimos días del teletipo, aquella máquina de escribir mágica que estaba conectada a la red y transformaba los pulsos eléctricos en golpes a las teclas que escribían en rollos de papel. Magia pura. Los columnistas y reporteros lejanos enviábamos nuestro material y en hojas escritas “a máquina” en nuestras Underwood, Remington y otras. En la redacción, otros colegas copiaban los textos para adecuarlos a las necesidades de impresión. El caso es que hubo un avance tecnológico cuyo nombre no recuerdo, que me permitió enviar las columnas escritas en un castellano que entendían las máquinas. Y luego llegó internet al alcance de todos. Otra historia.
Hoy estamos llenos, y a ratos saturados, de información. Y con tremenda ayuda de la inteligencia artificial, en la que personalmente me apoyo en forma permanente para acelerar estadísticas y buscar y reunir información y hasta conseguir informes. Mi preferida es Gemini y ahora me apoyo en Notebooklm y me acerco a Perplexity. El tema no cambia: los deportes y en especial el fútbol, tan venido a menos entre nosotros.
El deporte sigue, pero los pasos de los humanos cambian de rumbo. Y yo cambio hacia otro lado. No dejo tantos amigos como antes, porque la tecnología ha hecho las relaciones bastante impersonales.
Querido lector, hasta luego, donde sea que nos encontremos.