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Cartas
Domingo 15 de marzo de 2026
Gobernar en emergencia
Desde que el Presidente José Antonio Kast propuso a los chilenos el establecimiento de un “gobierno de emergencia” para hacer frente al estancamiento que vive nuestro país en múltiples materias, el concepto ha sido objeto de un nutrido debate. Muchos lo han valorado como un acierto político, capaz de reflejar con claridad el momento que vive el país y de orientar con realismo la acción del Ejecutivo en los próximos cuatro años. Otros, legítimamente, han manifestado reparos o dudas respecto de su alcance. Pero más allá de la discusión pública, lo fundamental hoy es comprender el diagnóstico de fondo y actuar en consecuencia frente a los problemas que Chile ya no puede seguir postergando.
Cuando se observa con detención la situación de nuestro país, con un crecimiento estancado entre un 1,5 y 2,5% anual, el peor desde el retorno a la democracia; un desempleo de 8,5%, siendo el sexto país de la OCDE con la mayor tasa de desocupación; 2,5 millones de personas en listas de espera, con más de 40 mil fallecidos entre personas que estaban esperando una consulta o una cirugía en el sector público durante 2024, y un 278% de aumento en secuestros y extorsiones respecto de 2018, resulta evidente que enfrentamos problemas acumulados que urgen solución.
Frente a este panorama, negar la existencia de una emergencia supone, en los hechos, aceptar como normales situaciones que hace pocos años habrían sido consideradas inaceptables, o confiar en que bastará con perseverar en las mismas respuestas del último tiempo para resolver desafíos que han demostrado ser cada vez más complejos. Desde el Gobierno, creemos que Chile merece algo distinto: reconocer con claridad la magnitud de sus dificultades para enfrentarlas con decisión y sentido de urgencia.
Asumir esta realidad también implica una forma distinta de ejercer la responsabilidad de gobernar. Revertir una situación crítica en múltiples frentes exige convocar voluntades amplias y comprender que los desafíos del país superan las fronteras habituales de la política. Nuestro Gobierno tiene convicciones claras y un mandato democrático para impulsar su programa, pero también la certeza de que el momento que vive Chile requiere amplitud de miras, generosidad y disposición a poner siempre por delante el interés del país.
Desde el primer minuto, el gobierno del Presidente José Antonio Kast ha comenzado a implementar una serie de medidas para afrontar las emergencias. Estas responden a las urgencias sociales, económicas y de seguridad que enfrenta el país. En seguridad, se instruyó la Política Nacional de Cierre Fronterizo, el Plan Escudo Fronterizo y el nombramiento de un Comisionado Presidencial para coordinar a las fuerzas de orden y seguridad en la macrozona norte. En materia económica, se ordenó destrabar 51 reclamaciones pendientes en el Sistema de Evaluación Ambiental que mantienen paralizadas importantes inversiones y se inició una auditoría total al Estado. Y en el plano social, se fortaleció el rol del Ministerio de Vivienda para acelerar la postergada reconstrucción en las regiones afectadas por incendios. Son decisiones iniciales que buscan devolver capacidad de acción al Estado frente a problemas que durante demasiado tiempo se fueron acumulando.
El camino para dejar atrás esta situación ha sido señalado con claridad por el Presidente de la República en sus primeros mensajes a la Nación. Salir de la emergencia implica recuperar el orden que permite a los ciudadanos vivir con tranquilidad, reactivar el crecimiento y reconstruir la confianza en las instituciones. Es un proceso que exige el carácter para tomar las decisiones difíciles que el bienestar de todos demanda, pero también el compromiso de cada ciudadano para enfrentar este desafío con responsabilidad y patriotismo.
Nuestra labor desde el Gobierno estará enfocada en devolverle al país un entorno de certezas y reglas claras que permitan a cada chileno desplegar con libertad sus capacidades y proyectos. Asumimos esta emergencia con optimismo, conscientes de que no estamos condenados a una mediocridad que ofrece cada día menos oportunidades. No ignoramos que la magnitud del desafío es grande ni que el esfuerzo requerido será exigente. Es precisamente la profundidad de esta crisis la que determina el sentido de urgencia con que estamos actuando.
Mara Sedini
Ministra secretaria general de Gobierno