El próximo fin de semana se disputa la 7ª fecha del torneo y aunque Javier Torrente, el cesado entrenador de Everton, señaló casi con ironía que en ese punto es cuando el campeonato verdaderamente se inicia, por lo menos pareciera ser un buen hito como para dar las primeras impresiones de los equipos y sacar algunas conclusiones.
En general, es cosa de mirar la tabla hoy (sin considerar el eventual castigo a Unión La Calera), no existe una marcada regularidad. La diferencia entre el puntero (Colo Colo) y el colista (Concepción) es de ocho puntos, lo que tiene lógica en la proyección porcentual futura. Pero esa parece ser la única tendencia visible. Todo lo demás, empezando por el corte aún difuso entre los que pelearán arriba y los que lucharán abajo. Un ejemplo de eso lo marca La Serena. Hace un par de semanas se podía pensar que los granates de nuevo serán candidatos seguros al sufrimiento, porque a pesar de sus buenas presentaciones, seguían siendo ineficientes para amarrar resultados. Hoy, tras dos victorias (1-0 a Cobresal en El Salvador y 3-0 a Unión La Calera en La Portada), el equipo de Felipe Gutiérrez enseña que tiene plantel como para no pasar zozobras.
En lo referente a las propuestas, parece haber continuidad con lo observado en 2025: la posesión cediendo como forma preferente.
No solo por el hecho de que el campeón del año pasado —Coquimbo Unido— sea el espejo o el modelo del resto. No. Se trataría de una decisión técnica común acicateada por las tendencias mundiales. El juego directo, en un fútbol cada vez más físico y con menor grado de formación de habilidades, parece ser la mejor manera de conseguir el éxito. Eso es evidente en los torneos de liga europeos (hasta varios equipos italianos hoy juegan bajo este criterio), y seguramente la situación aún se hará más patente en el próximo Mundial. Chile (incluida la selección de Nicolás Córdova) da primarios pasos hacia allá ante el espanto de los “Guardiolistas”…
En lo relacionado con las fórmulas tácticas o dibujos, es interesante que parece haber cierto intento de variabilidad.
Si bien la mayoría de las escuadras sigue con la ya anquilosada fórmula del 4-2-3-1 (que algunos insisten en presentar como un falso 4-2-1-3), llama la atención que tanto las bancas de Colo Colo como de Universidad de Chile hayan decidido avanzar del 4-4-2 al 3-4-2-1 y viceversa, no solo por una apuesta para encarar ciertos partidos o momentos de ellos, sino como una estrategia de abandono a las posturas rígidas.
Para terminar con esto de las señales que han entregado las primeras fechas del campeonato de Primera División, hay que poner de relieve el confuso criterio que se quiere imponer en el arbitraje.
Si bien lo dicho por la comisión referil es que se espera que los árbitros tengan mayor poder de decisión y que el VAR solo sea un elemento accesorio de consulta, la mayoría de los jueces sigue, y en forma ya dramática, esperando instrucciones y “salvavidas” de las casetas de jueces.
Impresentable. Ojalá solo sea atribuible a los nervios del inicio del torneo.