Otro mundo: Hasta hace meses, incluso días, Estados Unidos no extremaba el uso de la fuerza como en Venezuela y golfo Pérsico. Trump no había promulgado su doctrina de Seguridad que presiona el alejamiento de Latinoamérica de la influencia de China. Bolivia era gobernada por Arce, sucesor de Evo Morales; Milei no había estabilizado la economía argentina; Maduro no estaba preso en Nueva York y seguía influyendo; la situación interna de Cuba no era tan desesperada; Israel, aislado de Europa y de los países árabes y, hasta hace días, Estados Unidos no controlaba el comercio del petróleo que determina la economía mundial.
Trump gozaba de una sólida popularidad entre los republicanos.
Diplomacia Bórica: El antiguo mundo permitió a Boric anteponer caprichos ideológicos por sobre el interés nacional. Meteóricos ascensos de sus partidarios en la Cancillería. Hábil fue el entrampado a su sucesor con la obsesiva candidatura de la Presidenta Bachelet a Naciones Unidas, que seguramente caerá por su propio peso por falta de respaldo de otros países y no debería restársele apoyo oficial, como se hizo con Claudio Grossman para La Haya.
Lo más grave de Boric fue el perjuicio a las relaciones con países vecinos y con Estados Unidos, humillaciones a mandatarios e Israel, y la dependencia de China, con elogiosos tres encuentros con Xi Jinping mientras insultaba a Trump y se ocultaban maniobras para depender del cable chino.
Correcciones de Boric: Contradiciendo sus promesas y a su segundo piso, Boric se vio forzado a marginales renuncias, firmando tratados de libre comercio, y en política migratoria, antes tolerante de la migración irregular, reforzó las fronteras. Algo parecido sucedió con su feminismo luego de su gira a Emiratos Árabes, monarquías absolutas con pocos derechos para las mujeres. Además, a pesar de su cercanía con el Presidente Arce de Bolivia, fue prudente, no restableció relaciones diplomáticas, consciente de la necesidad de, primero, despejar totalmente la reivindicación de la soberanía boliviana sobre territorio nacional.
Otra diplomacia: El Presidente Kast se inaugura en favorables condiciones para liberarse de repercusiones del ideologismo de su predecesor en el manejo de la Cancillería, en las relaciones vecinales, con Estados Unidos, Israel y con Venezuela.
La siguiente etapa será de gestión y más desafiante. Tendrá que abordar un mundo más incierto y cambiante en que la diplomacia profesional debería ser determinante. Tendrá que desenvolverse con oficio en el tumultuoso panorama internacional, en las tensiones y presiones de China y Estados Unidos, e intentos de sectores del nuevo oficialismo que aconsejarán refugiarse en gobernantes y partidarios afines. Es la hora de la experiencia y el oficio de la diplomacia profesional, del pragmatismo sobre el ideologismo y no solo de consideraciones puramente comerciales y partidarias para la gestión y designaciones funcionarias.