El Presidente Kast podrá revertir la catastrófica política exterior del Presidente Boric. El ideologismo del gobierno saliente, personalismo de su mandatario y postergación de la diplomacia profesional nos enemistó con los gobiernos de Perú, Argentina, Estados Unidos e Israel, claves para la seguridad y progreso nacional. Los agravios entre países no se olvidan, suelen imponer cargas a sus siguientes administraciones.
El nuevo gobierno está también en condiciones de lograr otro alivio: la normalización de las relaciones con Venezuela. El destituido Presidente Maduro expulsó a nuestra misión diplomática y consular en Caracas, dejando a miles de chilenos desamparados, impidiendo extradiciones, retorno y deportación de venezolanos, e imposibilitando la obtención de antecedentes para la regularización de sus residencias en Chile.
Una evolución favorable en Venezuela podría descomprimir la presión migratoria y alentar el regreso de nacionales de ese origen, perdiendo todo sentido el prometido y casi imposible corredor humanitario.
No basta con normalizar las relaciones, ahora será posible reimpulsar agendas bilaterales y remover obstáculos importantes, por de pronto con Estados Unidos. Independientemente del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló las alzas arancelarias, Trump insistirá en nuevas tarifas y habrá que concluir negociaciones comerciales como lo hiciera Argentina que, según The Economist, logró acuerdos muy superiores al resto de los países, gracias a las buenas relaciones entre sus gobiernos.
También es urgente despejar el desencuentro con Estados Unidos por el cable submarino Chile-China Express que ha escalado y se traspasará al futuro gobierno. La sorpresa que ha causado este incidente a la Cancillería es otra prueba y costo de la falta de acceso al gobierno de Trump.
La delicada situación de las relaciones con Estados Unidos, que también incide en la normalización con Venezuela, requerirá de la diplomacia profesional con experiencia ante la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Otra vez la dimensión política supera a la económica, como también el realismo y pragmatismo superan al ideologismo de Boric.
Reposicionar correctamente a Chile en el tumultuoso panorama internacional supone dar atención y presencia a los foros mundiales relevantes. Chile estuvo ausente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, evento político del más alto nivel en materia de seguridad y defensa, con la participación de más de mil representantes sobre más de cien gobiernos, varios sudamericanos.
Mientras tanto, el debate internacional se centra equivocadamente, por la oposición y el oficialismo, en la candidatura de la expresidenta Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, que habría que dejar que siga su curso, y concentrarse en los verdaderos desafíos y prioridades para normalizar nuestra política exterior y promover el interés nacional.