El Mercurio.com - Blogs : ¿Ayuda al pueblo o al régimen?
Editorial
Sábado 14 de febrero de 2026
¿Ayuda al pueblo o al régimen?
Hay hipocresía en el PC chileno cuando habla de preocupación por el pueblo cubano.
El debate que se ha generado respecto de la ayuda humanitaria a Cuba está insoslayablemente ligado a las definiciones político-económicas del régimen cubano. Desde que asumió Fidel Castro, en 1959, Cuba siempre dependió de la cuantiosa y generosa ayuda externa, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela. La excepción fue el período comprendido entre la caída de la URSS y el ascenso de Hugo Chávez, denominado por Fidel Castro como “el período especial”, en el que el pueblo cubano sufrió aún mayores estrecheces y dificultades que las normales. Cuba vive, pues, la constatación del fracaso de su modelo político-económico, ejemplificado en lo económico por la producción azucarera cubana —otrora su orgullo— que, de un máximo de 8 millones de toneladas logradas en 1989, cayó a unas 350 mil toneladas en 2023, y a la mitad de eso en los años siguientes; y, en lo político, porque en la última década, la dictadura del PC cubano ha provocado la emigración de casi uno de cada cinco de sus habitantes. A pesar de ello, los dirigentes insisten en mantener su modelo, lo que logran solo mediante la férrea dictadura que han ejercido por 66 años, privando a su pueblo del ejercicio de la democracia y la libertad.
Es desde esa perspectiva como debe analizarse la ayuda a Cuba. Es efectivo que la suspensión de la entrega de combustible desde Venezuela y las anunciadas sanciones contra otros países que lo suministren, impuestas por EE.UU. luego de forzar la salida de Maduro, han agudizado las penosas condiciones en las que se desenvuelve el pueblo cubano, y que eso genera la natural reacción humana de ofrecer ayuda. El propio EE.UU. lo ha hecho a través de Caritas, un organismo de la Iglesia Católica. Sin embargo, el problema cubano no proviene de catástrofes naturales. Cuando eso ocurre, la ayuda es siempre transitoria, y dura solo mientras se resuelven las urgencias de las personas más afectadas, subentendiéndose que después los países podrán mantenerse por sí mismos. No es el caso de Cuba. Su gobierno no está en condiciones de sobrevivir sin apoyo permanente.
De ahí que la ayuda que ahora los países ofrezcan a Cuba no resolverá los problemas de la isla. La oferta, en el caso chileno, estuvo precedida de fuertes presiones del PC criollo, cuyo discurso de apoyo al pueblo cubano resulta hipócrita, pues nunca se preocupó de aquellos cubanos reprimidos por el régimen, que reclamaban libertad para impulsar un cambio político-democrático que terminara con las humillantes condiciones de vida que su gobierno les ha impuesto.
La ayuda a Cuba, motivada por la natural compasión que esta coyuntura genera, requiere contrapesar el alivio transitorio que ella pueda traer con el sufrimiento permanente que su régimen sigue provocando, y que sus dirigentes continúan sin disposición de modificar.