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Editorial
Domingo 08 de febrero de 2026
Vuelta a una política exterior de Estado
Lo cierto es que el Presidente Boric ha impuesto un sello en política exterior en que todo parece girar en torno a él y lo que le conviene al futuro de su coalición.
A la hora de los balances de la gestión de Gabriel Boric, una de las áreas más controvertidas seguramente será su política exterior. Pese los esfuerzos de la Cancillería por darle continuidad en el tiempo a una política de Estado, que privilegie los intereses del país por sobre la tentación de utilizar las relaciones internacionales para sacar pequeñas ventajas en la política interna o darse gustitos ideológicos o personales, lo cierto es que el Presidente Boric ha impuesto un sello en que todo parece girar en torno a él y lo que le conviene al futuro de su coalición.
Los ejemplos son numerosos y van desde nombrar a amigos sin mayor experiencia en embajadas, el descuidar relaciones estratégicas con países vecinos por no compartir su ideario político, hacer declaraciones, juicios temerarios o tomar decisiones que se alejan de la prudencia mínima que exige la diplomacia, entre muchos otros.
Lo sucedido con la oficialización de la candidatura de la expresidenta Bachelet a la ONU junto con el auspicio de México y Brasil es quizás la mejor síntesis de esa desnaturalización de la política exterior. Faltando solo un mes para el término de su gestión, compromete al próximo gobierno, por la vía de los hechos consumados, en una campaña de destino incierto que representa a la izquierda latinoamericana. El invocar interesadamente razones de Estado para exigir que el gobierno de Kast apoye esta postulación ¯algunos dirigentes del oficialismo han llegado incluso al extremo de hablar de traición a Chile en caso de que no se la respalde¯ no logra ocultar la evidente operación política que hay detrás de este anuncio.
“No es una candidatura que pueda pensarse dependiendo de los ciclos electorales nacionales, porque trasciende la realidad o la contingencia política nacional”, ha dicho la vocera Camila Vallejo. Lo cierto, sin embargo, es que la forma en que Boric ha manejado el tema parece diseñada para dificultar cualquier decisión que pueda adoptar el futuro gobierno, cual si se buscara tenderle una suerte de trampa política que lo ponga ya sea en conflicto con su propio sector ¯crítico de la candidatura¯ o con importantes mandatarios extranjeros. Y es que ahora continuar o no con la postulación, y la forma de hacerlo, ha pasado a ser un asunto que ya no solo incumbe a las autoridades nacionales, sino que eventualmente incidirá en nuestra relación con dos potencias regionales.
Si de verdad se hubiese querido darle un sello de política de Estado, incorporar transversalmente a distintos sectores y tener buenas posibilidades de éxito, la conducta del Presidente Boric ¯empecinado en descalificar personalmente al Presidente Trump, quien tiene poder de veto para cualquier postulación¯ y la de la propia expresidenta Bachelet ¯activa protagonista de momentos decisivos de la contingencia política electoral de los últimos años, como su apoyo al proyecto de la Convención Constitucional o su pública adhesión a la candidatura de Jeannette Jara¯ debieran haber sido muy distintas.
De otro lado, el reciente viaje a Europa del Presidente electo, José Antonio Kast, ha generado legítimas aprensiones sobre la deriva que puede tomar su política exterior. De ahí que Kast deba sacar las debidas lecciones de la fallida experiencia del gobierno de Boric en esta materia y una vez en el cargo desprenderse de lealtades mal entendidas con quienes pueda haber estrechado vínculos en el pasado ¯como el caso de VOX en España o de Orbán en Hungría¯, y poner en el centro el interés e imagen del país. Sus cercanías, amistades o proyectos políticos personales no pueden interferir en sus decisiones en materia de política internacional.
Preguntas a la ministra de Cultura
El episodio del financiamiento del Ministerio de Cultura a un festival que promueve el cine pornográfico ¯según sus propios organizadores busca abrir “una ventana al porno independiente hecho en Chile y en el extranjero” y “cuestionar apasionadamente el estigma que cae sobre la creación pornográfica”¯ ha provocado un generalizado rechazo.
Esta forma y prioridades en que se gastan los recursos públicos ¯segunda vez que se le adjudica una suma cercana a los 50 millones de pesos¯ exige una explicación de la ministra del ramo que vaya más allá de meros formalismos. ¿Considera que la pornografía es una actividad que el Estado debiera promover? Si es así, ¿cuál sería en este caso la finalidad cultural que hay detrás? ¿Se corresponde este aporte del Estado con los objetivos en virtud de los cuales se crearon los fondos de apoyo a la cultura? ¿Cuándo se enteró de que el Estado había financiado un proyecto como este? ¿Le llamó la atención? ¿Hizo algo para evitar que una situación así se repita? ¿Había otros proyectos mejores para destinar los recursos públicos? Estas y otras preguntas no puede demorar en contestarlas.