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Cartas
Domingo 01 de febrero de 2026
Divorciado por error
Señor Director:
A propósito de la respuesta entregada por el Servicio de Registro Civil tras la carta que publiqué, quisiera hacer una aclaración que considero indispensable para comprender el problema en su real dimensión. Es efectivo que el origen del error se vincula a una orden emanada del Juzgado de Familia. Sin embargo, lo que se omite es que fue el propio Registro Civil quien ejecutó materialmente ese error, al inscribir el divorcio de una persona en una partida de matrimonio donde dicha persona no figuraba ni tenía relación alguna. En términos simples, el Servicio registró que una persona X se había divorciado en el registro matrimonial de otra persona distinta. Asimismo, se señala que la situación fue “resuelta”. Conviene precisar qué significa eso en la práctica. El error no fue detectado por controles internos ni por mecanismos del sistema, sino por casualidad, cuando un tercero me informó que yo aparecía como divorciado.
A partir de ese hallazgo fortuito, la corrección solo fue posible porque debí insistir durante meses para que alguien revisara el fondo del caso y procediera a rectificarlo. Sin esa insistencia personal, el error simplemente habría seguido existiendo. Pero ahí no terminó el problema. La rectificación practicada por el Servicio es críptica: no explica qué se rectificó, no señala que el divorcio fue mal inscrito ni deja constancia clara de que dicho error fue eliminado. Ante la necesidad de obtener una aclaración oficial, comenzó una nueva serie de gestiones. Se me indicó ingresar un reclamo; el reclamo me instruyó presentar una carta formal en el piso 3 del edificio central del Servicio; tras cumplir con esa instrucción, se me respondió que ese no era el lugar correcto y que debía presentar la misma carta en el piso 1 del mismo edificio.
Así, el ciudadano queda atrapado en un circuito de instrucciones circulares, donde cada paso cumple con lo solicitado, pero ninguno logra cerrar efectivamente el problema. Por eso, más que discutir si hubo o no una rectificación administrativa, el punto de fondo sigue siendo el mismo: un error grave del sistema solo se corrigió porque el ciudadano lo descubrió y lo empujó, y aun así, más de un año después, continúa intentando obtener una aclaración clara, comprensible y definitiva.
Fernando Ignacio Marcone García-Huidobro