¿Se imagina un mundo sin problemas y donde todas sus necesidades sean fácilmente saciadas? Yo no, y es que la satisfacción de algunas necesidades siempre da origen a otras nuevas. Esa es la esencia del problema económico: tenemos que destinar recursos escasos —tiempo o dinero— para satisfacer múltiples objetivos, sabiendo que es imposible lograrlos todos. A contrario sensu, sin restricciones, no hay decisiones que tomar.
Pero lo que parece ser una condición consustancial a la vida humana, es una cuestión accidental para Elon Musk. O más bien transitoria. En una conversación imperdible en Davos con Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, Musk repasa sus objetivos empresariales, destacando que su motivación final es mejorar el futuro de la humanidad, construyendo una sociedad de “superabundancia”. En esta sociedad futura, existirá tal abundancia de bienes y servicios que todas las necesidades del ser humano estarán satisfechas. Sí, tal como lo oye.
¿Cómo podría suceder tal milagro? Para Musk, el desarrollo de la inteligencia artificial y la robótica será de tal magnitud, que todas las personas contarán con un robot capaz de servir sus necesidades, desde la compañía y la entretención hasta la alimentación. En este mundo donde la tecnología es omnipresente, tendremos a nuestra disposición tantos robots inteligentes que, con una simple orden, “las necesidades humanas sean totalmente saturadas”, como manifiesta explícitamente Musk.
¿Cómo podría funcionar una sociedad sin necesidades, donde el problema económico quede desplazado? Atónito ante la visión de Musk, Larry Fink reaccionó dando en el clavo. “Elon, en ese escenario, ¿cuál sería la razón de ser del hombre? ¿Qué significa para la vida humana la ausencia de necesidades?”. Bueno, nada es perfecto, espetó el genio después de un breve silencio. Algo así como decir: me dedico a desarrollar soluciones para los problemas materiales de las personas; sobre sus propósitos o motivos para vivir, no me pida tanto.
La historia de la humanidad está plagada de avances impulsados por la conquista y la superación personal. La motivación de avanzar es lo que mueve a las personas —partiendo por el propio Musk—, por lo que parece una contradicción en sí misma pensar que la salvación de la humanidad descanse en el desarrollo de tecnologías que eliminen la necesidad de superación personal. Sin ella, el hombre pierde su esencia y está condenado a la desaparición. Quizá Musk, pensando en salvar a la humanidad, está contribuyendo a su destrucción.