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Editorial
Jueves 29 de enero de 2026
Orquestas Juveniles e Infantiles
No todos llegan a convertirse en músicos profesionales y no es esa la intención, pero todos logran una educación de altísimo nivel.
Muy distinto destino es el que han tenido las diversas fundaciones que dependían de la Primera Dama luego de que desapareciera la oficina encargada de coordinar la acción sociocultural de la Presidencia de la República. En tanto algunas de ellas, como la Fundación Artesanías de Chile, atraviesan por serias dificultades financieras y administrativas que amenazan su supervivencia, Chilenter acordó cerrar sus operaciones. Pero, en cambio, la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles, FOJI, próxima a celebrar su vigésimo quinto aniversario, continúa en un virtuoso auge. Esta última fundación, gracias a su directorio, resistió la presión para cambiar su dependencia al Ministerio de las Culturas, lo que no pudieron o no quisieron hacer las otras cinco fundaciones que estaban albergadas en el gabinete de la Primera Dama y que ahora dependen de diversos ministerios.
La FOJI se negó a cambiar sus estatutos y siguió adelante con sus labores tradicionales, con igual estructura organizacional y una amplia experiencia desarrollada a lo largo de Chile. En la actualidad, cuenta con 15 orquestas sinfónicas regionales, que constituyen una suerte de selección de los mejores intérpretes juveniles de cada zona del país. Junto a estas orquestas, existen muchos otros programas de carácter local, con orquestas comunales y coros de niños estudiantes. Además, existe la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, donde participan los mejores intérpretes de los diversos instrumentos y aun otros conjuntos infantiles y estudiantiles. En la dirección artística han participado algunos de los más destacados músicos chilenos y en la actualidad está en manos de Paolo Bortolameolli, quien también se desempeña como director titular de la Orquesta Filarmónica del Teatro Municipal de Santiago.
La creación de la FOJI tuvo lugar hace 25 años y fue una iniciativa del recordado director de orquesta Fernando Rosas, en conjunto con la señora Luisa Durán de Lagos, en ese entonces Primera Dama. Sin duda se trata de una obra de inmensa proyección, que estuvo inspirada en “El Sistema”, una creación venezolana que ha dado algunos de los mejores músicos contemporáneos. En Chile, el talento musical es tan abundante como en cualquier otro lugar del mundo y bastó que se abrieran estas oportunidades para que los jóvenes más talentosos, dispuestos a sacrificarse ciñéndose a una estricta disciplina, surgieran como connotados intérpretes musicales, constituyéndose en un ejemplo en sus escuelas, sus ciudades y sus regiones. No todos los becados de la FOJI llegan a convertirse en músicos profesionales y no es esa la intención de la Fundación, pero todos logran una educación de altísimo nivel, pues para cultivarse en las actividades musicales es necesario desarrollar aptitudes de amplio valor. Al estudiar las complejas notaciones musicales se estimula el potencial cognitivo; en sus interpretaciones y apreciación de la música, aprenden a expresar y reconocer emociones profundas; al tocar en un conjunto se requiere trabajar en equipo y mantener un compromiso a toda prueba, todas actividades de hondo sentido formativo. En unión con sus familias, sus hermanos y compañeros de curso, desarrollan una apreciación por el arte que se hace extensiva a sus círculos más cercanos y que los habrá de acompañar toda su vida, otorgándoles una riqueza interior que nadie les podrá quitar y la llevarán dondequiera que vayan.
La educación musical ha sido objeto de múltiples estudios por sus buenos resultados cuando se lleva a cabo en forma completa, como lo hace la FOJI. Posiblemente, debido a que abarca tantos dominios, se ha comprobado que quienes participan en ella obtienen mejores resultados en otros campos de la educación, tales como en los resultados en pruebas estandarizadas similares a las que se usan en la admisión universitaria. Los becados chilenos de las orquestas juveniles serán, además, un modelo para los jóvenes como ellos, que no solo podrán admirar a los grandes deportistas nacionales, sino también a quienes, proviniendo de todas las condiciones sociales y económicas, logran brillar en la interpretación musical.