El período sabático es una de las etapas académicas más valoradas por los profesores dentro de la vida universitaria. Se ha constituido en un espacio de reflexión, desarrollo profesional y proyección académica futura. Así, en la vida universitaria, después de un período de dedicación intensiva a labores de docencia, investigación y también, en algunos casos, de gestión académica, es muy necesario detenerse en el camino, volver a revisar conceptos fundamentales, y en especial, reflexionar sobre el futuro. Se trata de un tiempo productivo, con mucha libertad e independencia, orientado a fortalecer la capacidad académica presente y futura del profesor. Además, para la institución es un aporte al fortalecimiento del conocimiento, la internacionalización y el avance de la calidad académica de la universidad.
El concepto de sabático proviene de la palabra hebrea shabbat, que remite al descanso, la pausa y la renovación. Se define como un semestre cada seis años de trabajo; en algunos casos, se implementa durante un año, cuando el trabajo académico es de un largo período. Esta fue mi situación personal, luego de cumplir más de 32 años de profesor en la UC, con más de veinte años en gestión académica y quince años en la Rectoría. Se presentó la posibilidad de desarrollar un año sabático en el extranjero. Esto, manteniendo la voluntad y disponibilidad a colaborar en lo que me fuese requerido por las nuevas autoridades de la universidad.
De esta manera, coordiné con las autoridades de la Universidad de Edimburgo y de la Universidad de Nueva York (NYU) para planificar una estadía académica y realizar áreas de investigación que involucraran al desarrollo de la Educación Superior, así como la posibilidad de tener una rotación clínica en el Hospital de Niños de estas prestigiosas universidades. Esto último, para permitir una actualización de conocimientos, investigación, práctica clínica y destrezas en el ámbito de las Enfermedades Respiratorias del Niño, mi propia área de especialización médica. Estos planes incluyeron a mi señora, la Dra. Salesa Barja, profesora titular y que se dedica a la Nutrición Pediátrica, quien realizó sus contactos académicos para realizar una fructífera estadía académica.
La experiencia ha sido muy enriquecedora. Ambas universidades y grupos de investigación son de gran calidad, están en la frontera del conocimiento y poseen conexiones internacionales de primer nivel. En cuanto a las áreas clínicas, destacan los Centros Universitarios y Hospitales Pediátricos por su calidad y relevancia en la atención pediátrica. Presentan confianza y valoración de la población, junto a una gran infraestructura y capacidad de resolución de los pacientes que reciben, derivados del área, de la ciudad y también de las diversas regiones de ambos países.
La realidad de estos dos países y sociedades es diversa, viven modelos muy distintos. Escocia es un país organizado en un sistema con un gran énfasis social en términos de educación, salud y otros beneficios a las personas. La cobertura pública entrega aporte igualitario y de calidad a todas las personas, con sus fortalezas en términos de igualdad de acceso y oportunidades, así como también algunas limitaciones. En Nueva York, por su parte, el acceso a la salud y educación muestra diferencias muy significativas en la población, teniendo el sistema privado mayor relevancia, dependiendo las prestaciones de salud de los seguros médicos y de la condición socioeconómica de las familias.
Junto con reconocer la gran calidad de estas universidades, surge la certeza de que en nuestro país tenemos una excelente formación académica de nuestros profesores y estudiantes. Esto se ve de manera muy clara en los estudiantes, tanto en los de pregrado como en posgrado. Además, las ideas y proyectos de investigación son sin duda de calidad internacional; lo que falta a nivel país es apostar con mayor confianza y dar un mayor apoyo a nuestros investigadores, en especial a los jóvenes que inician su carrera académica.
Por otra parte, al conocer la realidad internacional, se hace necesario aumentar el apoyo a la ciencia y generación de nuevo conocimiento en todas las áreas del saber. Esta es una de las principales experiencias vividas, la relevancia y presencia cotidiana del valor de la investigación e innovación, lo que se incorpora como un gran aprendizaje.
Es importante reiterar el concepto de libertad e independencia académica, claves para concretar los objetivos trazados durante el período sabático. Esto requiere una constante evaluación de los indicadores de actividad, los que se plasman en reportes formales con logros que van a beneficiar al académico y también a la institución. Por último, y muy importante, la experiencia cultural, personal y familiar es de gran valor. Conocer nuevos lugares, experiencias y culturas, marca un tiempo que se proyectará en la vida personal y tendrá gran impacto en el próximo retorno a la vida académica. Esto es un aspecto primordial en el balance de este fructífero período sabático.
Ignacio Sánchez D.
Profesor Titular, exrector. Pontificia Universidad Católica de Chile