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Editorial
Sábado 24 de enero de 2026
Críticas del mundo de la cultura
Pareciera querer imponerse vetos a ciertas trayectorias, creencias y nombres.
La conformación de un gabinete, como toda decisión política, es susceptible de críticas y comentarios. Nadie esperaba que esta vez fuera diferente, pero los fundamentos de las críticas y la calidad de algunos mensajes que han aparecido en redes revelan una aparente declinación de nuestros hábitos sociales. Pareciera que en algunos ámbitos, como en Cultura o en los temas de género, se quisiera imponer vetos a ciertas trayectorias, a creencias y hasta nombres. Quizá la cultura de la cancelación ha ido adquiriendo en nuestro país un cuerpo más animoso de lo que se pensaba.
En efecto, en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, donde se ha designado al hoy diputado Francisco Undurraga, de Evópoli, se han levantado toda clase de objeciones tanto de un lado del espectro como del otro. Desde la izquierda se dice que él no sería parte del mundo de la cultura, como si para poder encabezar el ministerio fuera necesario previamente haber sido parte interesada en diversos aspectos concretos del vasto campo de esa dependencia. Desde los sectores más conservadores se extiende aún más el sentido de la cultura y se hace referencia a sus ideas respecto de temas de valores que pueden ser parte de la cultura en un sentido amplio, como el aborto o el matrimonio igualitario, pero que están muy lejos de las obligaciones que tendrá que asumir el ministro.
El ministerio tiene a su cargo el fomento de las artes y en ese sentido debe impulsar el libro y la lectura, las artes visuales y las escénicas, incluyendo la música. Pero, además, tendrá responsabilidad sobre el patrimonio, donde se incluye el Consejo de Monumentos Nacionales. Este ha tenido actuaciones muy polémicas en los últimos años, retrasando la construcción de hospitales, deteniendo inversiones por miles de millones de dólares por tardanza en sus decisiones y paralizando obras en regiones por razones nimias, como haber encontrado en el sitio de una obra hojas de un diario de los años 50, aunque la colección de este está resguardada en la Biblioteca Nacional. Todas estas labores quedarán bajo la supervisión del ministro, quien exhibe una experiencia política que sin duda le servirá para hacer frente a lo peor de la permisología, para lo cual no se requiere ser artista ni pertenecer a grupos activistas que impulsen sus particulares ideas sobre la reproducción humana o sobre la música de cámara.
La gestión cultural es una tarea compleja no solo por sí misma, ya que distribuye buenas cantidades de dinero mediante concursos donde solo los ganadores quedan satisfechos. Organizar y supervisar dichas tareas de modo de asegurar resoluciones justas exige personas independientes y, en tal sentido, el nombramiento de un destacado diputado da más seguridad que el de alguien que estaría más cómodo concursando por fondos para realizar su vocación.
La conformación del gabinete es una de las prerrogativas presidenciales. Difícilmente podría cuestionarse la legitimidad de sus decisiones, más aún tratándose de quien obtuvo la más alta cifra de votos de la historia: 7 millones 254 mil. Se podrá criticar la designación que ha hecho de algunos ministros, pero se debe respetar sus determinaciones, sin pretender cancelar a quienes ha llamado para conformar su equipo.