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Cartas
Miércoles 07 de enero de 2026
Reapertura de causas
Señor Director:
Los juicios por violaciones a los DD.HH. ocurridas hace medio siglo no dejan de sorprender. A la porfiada utilización de un sistema procesal derogado hace ya un cuarto de siglo para el resto de los chilenos —precisamente por su carácter injusto y abusivo— se suma la aplicación retroactiva de normas penales, mediante interpretaciones forzadas de tratados y supuestas costumbres internacionales que exceden, con creces, el rol y las atribuciones del Poder Judicial.
Pero lo que definitivamente traspasa todo límite es la reapertura —a partir de una orden emanada de un tribunal extranjero— de causas falladas, ejecutoriadas y archivadas con autoridad de cosa juzgada, con condenas plenamente cumplidas. Dicha resolución extranjera se sustentó en criterios jurídicos desconocidos por nuestro ordenamiento, en un procedimiento desarrollado sin conocimiento ni participación de quienes hoy resultan directamente afectados.
Un precedente de esta naturaleza solo había ocurrido una vez en nuestra historia judicial, cuando, 16 años después de haber sido archivado en idéntica condición, se reabrió el denominado caso Soria, invocando supuestos nuevos antecedentes que, posteriormente, demostraron estar plenamente alineados con los objetivos de la mayoría política del momento.
La sombra de sesgo político rodea la actuación de quienes suscriben un fallo de esta índole, reforzando la creciente desconfianza ciudadana en nuestro sistema de justicia.
Atendida la gravedad de los hechos y las responsabilidades que podrían derivarse, cabe esperar que —sin descartar eventuales acciones judiciales por el delito de prevaricación— se constituya una comisión investigadora en la Cámara de Diputados, destinada a examinar el eventual abandono de deberes y la vulneración de nuestra Carta Fundamental en que habrían incurrido sus autores.
Cuando la cosa juzgada deja de ser un límite infranqueable, ningún ciudadano puede considerarse protegido frente al poder punitivo del Estado, menos aún, sin el control sobre dicho límite.
Rodrigo Cooper Cortés