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Editorial
Viernes 12 de diciembre de 2025
Momento crítico
La disyuntiva de Zelenski no es llamar a elecciones, sino manejar la presión de Trump.
Es indudable que “este es un momento crítico para Ucrania, su pueblo y la seguridad compartida en la región euroatlántica”, tal como dijeron los líderes europeos tras discutir con Donald Trump salidas para el conflicto que inició Rusia. Volodimir Zelenski está en una encrucijada, al recibir ahora no solo presiones para aceptar las injustas condiciones propuestas por EE.UU. para la paz, sino también para convocar a elecciones. Trump lo acusa de “usar” la guerra para evitar las urnas, una complicada cuestión, ya que la Constitución ucraniana no permite realizar votaciones durante la vigencia de la ley marcial. Pero Zelenski recibió el desafío y dijo estar “listo” para organizarlas en 60 o 90 días, si se le daban garantías para hacerlas con seguridad para los electores, algo difícil en medio de ataques diarios de drones y misiles rusos, y que obligaría a los militares a dejar sus puestos de batalla para ir a sufragar. Un llamado a elecciones requiere un cambio constitucional, y Zelenski, cuyo partido es mayoritario, podría pedirlo al legislativo.
De haber una elección, el gobernante sería el político con más opciones de ganar, porque encabeza las encuestas de popularidad, seguido por el excomandante de las fuerzas militares Valerii Zaluzhnyi, quien ganó reconocimiento por su defensa de Kiev en los primeros meses de la guerra, y luego fue embajador en Gran Bretaña. Sin embargo, el líder ucraniano ha dicho anteriormente no tener intenciones de repostularse tras el fin de la guerra. Quizás las cosas cambien, pero por el momento solo el 12 por ciento de los ciudadanos piensan que deben hacerse comicios durante la ley marcial, con un 23 por ciento que apoya hacerlos tras un cese el fuego y una mayoría del 63 por ciento que cree que no deben realizarse hasta terminar la guerra.
La verdadera disyuntiva de Zelenski no es el llamado a las urnas, sino decidir entre aceptar condiciones que considera perjudiciales para los intereses de su país, que no aseguran una paz duradera, y molestar (una vez más) a Trump, que le imputa falta de voluntad para llegar a un compromiso. En estos momentos las negociaciones están en suspenso, luego del fin de una ronda de conversaciones entre sus delegados y los de EE.UU. Ayer, el Presidente norteamericano recibió una contrapropuesta que recoge los planteamientos de Ucrania y cuenta con el apoyo de los líderes británico, francés y alemán. En cualquier caso, Trump ya está molesto porque el tema se demora y, en su ansiedad por terminar la guerra, ha dado muestras de más disposición a aceptar las demandas maximalistas de Vladimir Putin que a asegurar que la estabilidad de Europa sea garantizada. Y esa es la mayor preocupación de los dirigentes europeos. Si se considera la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada recientemente, Washington cree que el Viejo Continente tiene “expectativas poco realistas” para terminar el conflicto, mientras EE.UU. está empeñado en que se logre un “equilibrio estratégico con Rusia… para mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los Estados europeos”. Si esto pasa por entregar a Ucrania, no parece importarle demasiado.
El tiempo no favorece a Kiev. A pesar de que Rusia ya muestra signos de agotamiento tanto en el frente como en la economía, sigue teniendo la iniciativa, con las fuerzas ucranianas resistiendo con dificultad. Estados Unidos dejó de enviarles armamento y solo están recibiendo el de los europeos. Esto complica aún más la capacidad negociadora de Zelenki.