Tiene 34 años, es musulmán, se declara demócrata-socialista y es flamante alcalde electo de Nueva York. La reciente victoria de Zohran Mamdani es una verdadera contradicción para la Gran Manzana, centro global del capitalismo y, por qué no decirlo, de Occidente. Su triunfo representa un evidente contrapunto al Presidente Trump, que al tratar de impulsar al país decididamente en una dirección, encuentra oposición en la dirección contraria. Así, en una nación cada vez más tensionada, la elección en NY es leída en código país y con impacto global: hay una oposición a Trump que no se va a dejar amedrentar fácilmente y, en este caso, se encarna en un personaje que está en sus antípodas.
Pero sería un error pensar la elección de Mamdani solo en estos términos. Su campaña tuvo mucho foco en problemas locales, dentro de los cuales destaca el alto costo de la vivienda. El precio de las casas y departamentos ha escalado en todas partes, y en Nueva York son simplemente inabordables. Este asunto sí que tiene connotaciones globales: la juventud en muchos países se encuentra atrapada en un ambiente donde los salarios crecen a tasas mucho menores que los precios de las viviendas, y donde la casa propia —o el arriendo a precios razonables— se hace cada vez más lejana.
La oferta de Mamdani pasa por congelar el precio de los arriendos, que es la receta perfecta para profundizar el problema. Con ello, ganan en el corto plazo quienes tienen un arriendo pactado, cuyo precio queda congelado, mientras el dueño del departamento debe aceptar la pérdida. Pero el límite al arriendo desincentiva nuevas edificaciones, agudizando con ello la escasez. La fijación de precios de Mamdani beneficia a unos pocos a costa de los muchos, exactamente lo opuesto a lo que dice combatir.
El asunto de fondo pasa por abaratar los costos de construcción. Eso requiere modificar los planos reguladores y densificar cerca de las grandes avenidas y del metro, así como acercar las periferias al centro de la ciudad, permitiendo más conectividad de los sectores marginados. Es necesario también revisar los estándares de las viviendas, para adecuarlas a la realidad y evitar inflar los costos sin justificación. Por último, es importante no recargar la mano en el mercado hipotecario y, si es necesario, profundizar las políticas que colaboran o garantizan parte del financiamiento del pie.
Trump, Israel, Palestina o el cambio climático parecieran ser los temas clave de la elección en Nueva York, pero, en el fondo, el interés de las personas está mucho más asociado a sus dolores diarios. Los políticos que logren conectar con estos problemas ganarán elecciones, y quienes ofrezcan soluciones de verdad, ganarán la gloria.