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Editorial
Miércoles 06 de agosto de 2025
Ludopatía en la adolescencia
La ambigua situación legal en torno a las apuestas en línea facilita la silenciosa expansión de un fenómeno preocupante.
El juego con apuestas está aumentando en Chile y, en parte debido a la poca claridad de la normativa legal, los problemas derivados de esa actividad se han ido extendiendo hacia los más jóvenes. Un problema que hace pocos años casi no existía tuvo un fuerte incremento durante la pandemia y desde entonces, lejos de haberse encontrado una solución o de haberse dictado disposiciones claras, la situación parece ser cada vez más peligrosa. En el Congreso Nacional existen al menos cinco proyectos en trámite desde el año 2022 para regular el desarrollo de las plataformas de apuestas en línea, algunos de los cuales contienen disposiciones específicas con la finalidad de proteger a los más jóvenes. Pero pese a la relevancia que han adquirido las casas dedicadas a las apuestas, las que naturalmente hacen esfuerzos por continuar ampliando sus actividades, los proyectos de ley avanzan lentamente y ninguno ha superado el segundo trámite constitucional. En el país subsiste la ambigüedad sobre la legalidad de las apuestas que han florecido en torno al deporte, pero que también incluyen juegos de cartas y otros que facilitan que jóvenes adolescentes con tendencias ludópatas caigan en este vicio.
La ludomanía o ludopatía es una enfermedad que está catalogada en el manual de desórdenes mentales como un desorden adictivo que guarda muchas similitudes con la drogadicción. Si bien inicialmente se la consideraba un mal relacionado con el bajo control de impulsos, hoy se reconocen en él los mismos mecanismos cerebrales de gratificación que producen las drogas. Suele ir acompañado de otros desórdenes, tales como el alcoholismo y, por cierto, el bajo control de impulsos, todo lo cual lo vuelve aún más peligroso y de pronóstico incierto una vez que se desata. Un rasgo característico es que ocasiona consecuencias dañinas y negativas tanto para el enfermo como para su familia y la comunidad. Una persona que cae en este desenfreno puede llegar a jugar, sin inmutarse, el ingreso familiar de un mes, como suele ocurrir, poniendo en riesgo a todo su grupo familiar.
Los datos registrados en Chile revelan la gravedad del fenómeno, puesto que según estudios del Instituto de la Juventud la mitad de los jóvenes reconoce haber apostado alguna vez. La tendencia parece ser mayor en los hombres que en las mujeres —así es en todo el mundo—, para lo cual se ensayan diversas explicaciones. La expansión en la publicidad, especialmente en la televisión, es algo que todos pueden comprobar a diario. Y en el deporte, baste con señalar que en las camisetas de los equipos de fútbol profesional chilenos la mayoría tiene alguna mención a uno de los sistemas de apuestas en línea.
Desde hace algunos años existe en Chile la Asociación de Jugadores en Terapia, Ajuter, que reúne a las personas que sufren de este mal para ofrecerles una salida en conjunto con otros igualmente enfermos. En otros países se han creado agrupaciones como Jugadores Anónimos, que siguen un modelo desarrollado para combatir el alcoholismo. En la Asociación informan que en los últimos años han recibido jóvenes de 15 o 16 años aquejados ya por este mal. Las plataformas de apuestas les dan toda clase de facilidades para invitarlos a jugar y, como es natural, ahí llegan jóvenes sanos y otros con la propensión a desarrollar un hábito patológico.
Según la Superintendencia de Casinos de Juego, no están autorizados en Chile los juegos de azar sin una ley que expresamente lo permita, como lo ha corroborado la Corte Suprema, pero en las imprecisiones legales logran subsistir y expandir sus actividades estas casas de apuestas, la mayoría ubicada en países extranjeros. Mientras en el Congreso se dilate la discusión sobre la regulación de esta cuestionada actividad, continuará aumentando la dimensión de este problema.