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Cartas
Lunes 14 de julio de 2025
Historia e ideas importan, las distinciones también
Señor Director:
¿Importan las ideas en política? Por supuesto que sí y en ello estoy de acuerdo con la profesora Lucía Santa Cruz. Las ideas pueden ser pistolas cargadas o servir para justificar las peores demasías. Y para mostrarlo no es necesario recordar la Guerra Fría. Basta echar la vista atrás y recordar cómo entre nosotros muchas plumas justificaron la dictadura y sus crímenes.
¿Son correctas las ideas del PC? Pienso que no, creo que son erradas e iliberales. Esas ideas operaron en el siglo XX como una magnífica teodicea intramundana que justificó uno de los totalitarismos del siglo XX. En eso también estamos de acuerdo.
¿Importa la historia? Desde luego; pero no porque sea una fatalidad, sino porque impone la responsabilidad de asumir la conducta que cada uno ha tenido en ella. Y es verdad que el comunismo sostuvo y sostiene regímenes dictatoriales y justificó el totalitarismo esgrimiendo una promesa milenarista. Es cierto. Pero también lo es que en lo que atinge a la historia de Chile, en especial a los años de la dictadura, quien tiene la responsabilidad y aún no la asume es una parte de la derecha.
¿Es razonable entonces esgrimir las ideas o la historia para sugerir que como Jeannette Jara es comunista la competencia presidencial de este año consiste en decidir si las ideas del PC habrán de gobernar a Chile? ¿Y entonces levantar las alarmas e insinuar que se prepara un asalto al poder? No pienso eso y confío que la profesora Santa Cruz tampoco.
La candidatura de Jara es hasta ahora la candidatura de una coalición y no creo que sea correcto atribuir sin más a esa coalición las ideas del PC, y menos sugerir que todos quienes conforman esa coalición sean en algún sentido marxistas, o por frivolidad o pragmatismo o estupidez o ignorancia se estén prestando para hacer posible las ideas de Lenin.
Si eso es así, entonces lo correcto es distinguir entre el juicio que merecen las ideas del PC de aquellas que merecen las ideas del programa gubernamental que formulará la coalición de la que el PC forma parte. Y lo que pienso es que el rigor intelectual y la imparcialidad (especialmente si, como creo, uno tiene el deber de emitir opiniones para ayudar a la deliberación del público lector y no para promover las propias preferencias) obligan a esa distinción: a no transferir sin más el juicio que merecen las primeras (las ideas del PC) a las segundas (las ideas de una coalición). Y hasta ahora esa distinción se ha pasado por alto y yo creo que hay que subrayarla para favorecer la racionalidad del debate.
¿Prurito excesivo? ¿Simple afán polémico? ¿Ingenuidad? ¿Enésima muestra de una tontería útil? Puede ser; pero en ese tipo de ingenuidades, en esas distinciones entre la ideología de un partido y el programa de varios, entre la historia que cada uno arrastra y la posibilidad de modificarla, descansa la cultura democrática.
Carlos Peña