La época del mercado de pases suele ser una locura en lo referente a la cantidad de nombres que se tiran a la mesa como opciones. No es raro, porque en este jueguito hay varios que participan gustosos: los representantes, que así logran promocionar a sus clientes; la prensa, que puede llenar espacios ante la falta de competencia o de creatividad periodística, y por supuesto los hinchas, que hoy, utilizando la posibilidad de autobombo que les otorgan las redes sociales, se visten de “audaces periodistas”, densificando el humo instalado por los otros dos participantes.
Lo curioso —o ridículo— de toda esta delirante numeración de “posibles” refuerzos es que se echa en la batidora todo, sin tomar en cuenta algo básico: qué es lo que realmente requiere y le gusta al entrenador pensando en la conformación de su equipo. Es decir, lo que pretende el DT y no lo que a todo el resto (representantes, periodistas e hinchas) le gustaría.
Vamos a un ejemplo concreto: el Colo Colo de Jorge Almirón.
El DT del campeón dijo, al término de la temporada 2024, que sus necesidades o urgencias de refuerzos eran un zaguero central zurdo, un mediapunta (ante la salida inminente de Carlos Palacios), un extremo y un segundo atacante central (para acompañar a Javier Correa).
A ello se agregó, semanas después, la necesidad de un arquero, luego de que Bryan Cortés decidiera no renovar. También de un volante mixto más que supliera a Leonardo Gil en cuanto a variedad posicional (por eso se hacen esfuerzos por Claudio Baeza).
A partir de eso, la caja se abrió en forma de estallido.
Y comenzó la danza de nombres, muchos de los cuales ni siquiera se sabe si son del gusto del entrenador Almirón.
Un ejemplo: Luciano Cabral.
El volante —que finalmente ya estaría listo en Independiente de Avellaneda— nunca fue prioridad para el DT de Colo Colo. Para él, y es cosa de hacer el simple ejercicio de compararlo con la posición que tenía, la función que realizaba y el poder anotador que demostraba Carlos Palacios, es de mayor gusto un jugador tipo Claudio Aquino (exjugador de Vélez), asistidor, más movedizo y goleador, que uno como Cabral, que es un enganche más estacional, que filtra mejor, pero que no tiene gran porcentaje goleador, por lo que tampoco podría ser la alternativa como dupla de Javier Correa.
Otro ejemplo de cómo uno se olvida de lo que requiere el DT al lanzar nombres a la chuña es el del arquero.
Por mucho que la opción del costarricense Keylor Navas le encante al presidente de Blanco y Negro (y no es raro, porque traer a un exjugador de Real Madrid y del PSG sería un bombazo marketero), Almirón necesita hoy un portero que tenga tres características: ser chileno (los cupos foráneos prefiere usarlos en los jugadores de fase de ataque), que venga con ritmo de competencia (por ello, nunca le convenció totalmente la opción de Claudio Bravo ni menos la de Navas) y que sea un portero que genere salida y sepa jugar con los pies. Por eso es que su candidato de siempre, en el cual tiene sus fichas puestas, es Matías Dituro.
Un dato más: Almirón gusta de jugar con línea de tres y por eso su obsesión por la llegada de un central zurdo y chileno: Nicolás Díaz y Sebastián Vegas son sus candidatos.