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Cartas
Viernes 13 de septiembre de 2024
Edgardo Boeninger
Señor Director:
Hoy, 13 de septiembre se cumplen 15 años de la partida de un hombre excepcional. Recordar no solo al político, sino al pensador, al articulador, al economista y por sobre todo, a un hombre íntegro, un gran servidor público.
La probidad y la transparencia las consideraba esenciales para la gobernabilidad, la calidad y eficacia de la democracia. Lo llamaron el “arquitecto de la transición”, por su rol en la recuperación de la democracia chilena y en su consolidación. Dignificó la política a través de una vocación desinteresada y digna.
Fue un hombre que construía nación cada día. Su compromiso con la libertad como derecho esencial y la democracia como sistema de convivencia, fueron pilares centrales en su cosmovisión pública.
Escuchaba con atención, reflexionando siempre antes de dar una respuesta. Abominaba la intransigencia ideológica.
Boeninger tuvo una vida muy difícil desde su infancia hasta la joven adultez, y le pudo dar sentido a esa dura historia a través de su amor y compromiso por Chile y de su obsesión por la calidad de la democracia y de la política. Consideraba que ello era la base fundamental para que, con crecimiento económico, se pudiese avanzar a un desarrollo más inclusivo, que brindase más oportunidades a todos y, por cierto, un mejor futuro para los jóvenes.
Su influencia en los 30 años posteriores a la recuperación de la democracia fue inmensa. Se mantuvo lo que estaba bien, a pesar de detractores que creían que para resolver se debe refundar todo. Lo más destacable fue la reducción de la pobreza, de un 68% a un 7% actualmente.
Boeninger insistió siempre en la política de los acuerdos, donde el diálogo requiere de la disposición a persuadir y dejarse persuadir, a fin de llegar a un logro compartido, que es sin lugar a dudas mejor que ninguno. La obligación de la clase política es poner a Chile primero junto a las necesidades colectivas ciudadanas, dejando atrás los deseos personales.
Decía él: “darse gustos en política es caro; sobrefestejar un acierto o atacar a un adversario no reditúa”.
Su calidad humana, su buen tono y su permanente disposición al diálogo hacen necesario recordarlo. Es necesario recuperar hoy en Chile la democracia de los acuerdos.
Iris Boeninger