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Editorial
Domingo 08 de septiembre de 2024
Inflación y tasas de interés
No es la política monetaria la que modificará el panorama de bajo crecimiento en el país.
El registro de inflación de agosto, de 0,3%, se ubicó algo por sobre las expectativas de consenso, y aunque la diferencia no justifica alarmas, sí vuelve a realzar el desafío de la convergencia de la inflación a la meta de 3% del Banco Central. En efecto, el IPC en los últimos doce meses acumula una variación de 4,6%, y el Informe de Política Monetaria recién publicado proyecta una inflación para diciembre de 2024 de 4,5%, muy por sobre el 2,9% que el mismo instituto emisor proyectaba a comienzos de año.
El sistemático incremento en las proyecciones de inflación, cuyas causas son diversas, ha modificado la trayectoria de baja en las tasas de interés del Banco Central. Si a fines de 2023 se anticipaba que ellas caerían rápidamente a niveles cercanos al 4%, la velocidad del ajuste ha sido más pausada hacia una tasa de llegada —denominada tasa neutral— que, en el margen, también parece haber aumentado.
En lo más reciente, el ente emisor ha dado a conocer proyecciones donde retomaría un plan de baja de tasas que hasta hace poco parecía suspendido debido a la mayor inflación. De acuerdo con el mensaje del Banco Central, estos mayores registros deberían tender a disiparse en el tiempo a medida que la debilidad de la economía vaya generando menores presiones sobre los precios. Así, la posibilidad de retomar las bajas en la tasa de política monetaria parece justificarse, precisamente, en la referida debilidad que están mostrando la actividad y la demanda interna tanto de consumo como de inversión.
Por cierto, las tasas de interés reales permanecen altas y el bajo crecimiento justifica una política monetaria algo menos restrictiva que la actual, aun en el contexto de una inflación que sigue también alta. Con todo, el riesgo cambiario —que en parte se ha visto aminorado por la perspectiva de bajas de tasa de interés de la Reserva Federal— continúa vigente y podría, en el corto plazo, complejizar el panorama inflacionario.
Aunque un mayor alivio monetario facilitaría el ajuste de la demanda, resulta inverosímil pensar que la debilidad económica en el país esté determinada por la política monetaria. Son muchas las áreas donde la incertidumbre regulatoria tiene detenidos proyectos de inversión, afectando de pasada las perspectivas de empleo e ingresos de las personas. Aun en los sectores más complicados y que dependen directamente de las condiciones financieras —como el inmobiliario—, las condiciones más restrictivas en el otorgamiento de créditos dicen relación con el ajuste del exceso de stock en el sector, así como la mayor restricción en el mercado hipotecario se origina en un mercado de capitales menos profundo y en la incertidumbre sobre los ingresos de los hogares. No es la política monetaria la que modificará el panorama de bajo crecimiento en el país.