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Cartas
Viernes 26 de julio de 2024
Las instituciones públicas
Señor Director:
Recientes críticas de sus lectores a una exhibición del Museo de Bellas Artes ponen de manifiesto un problema más general respecto del sentido de lo público: instituciones que son de todos, como los museos nacionales, Televisión Nacional o la Universidad de Chile no pueden estar al servicio ni estar comprometidas con agendas particulares o partisanas. Esto es, sin duda, más fácil decirlo que hacerlo. Por un lado, este tipo de instituciones deben ser capaces de acoger o dar cuenta de visiones políticas particulares, por ingratas que puedan resultar a algunos. Por el otro, dado que todos tenemos preferencias y opiniones, es muy difícil ser imparcial respecto del espacio que corresponde dar a cada una de ellas.
Sin embargo, ello no debe servir de excusa para rendir las instituciones públicas a agendas particulares, bajo el argumento de que “todo es político”. Un buen ejemplo es la BBC. Conforme a sus guías editoriales (sección 4), esta corporación está comprometida con alcanzar la “debida imparcialidad” en sus productos. Esto demanda más que un mero balance entre puntos de vista opuestos, requiriendo considerar una perspectiva amplia, que refleje apropiadamente un rango de visiones. Sin embargo, ello no implica neutralidad total ni desatender principios democráticos fundamentales, como el derecho a voto, libertad de expresión o Estado de Derecho.
A su vez, ese deber de imparcialidad debe ser entendido en relación con normas de conflicto de intereses de las guías (sección 15), las que imponen importantes restricciones a las opiniones que los miembros de la corporación pueden verter en público. Si bien la BBC es permanentemente criticada por no tomar postura en temas controversiales, ello es central a su aura de credibilidad.
No estoy en posición de pronunciarme sobre la curaduría a que hacen referencia los lectores. Pero sus cartas sirven de advertencia general sobre la importancia de que nuestras instituciones públicas sean percibidas como “de todos”, no solo “de algunos”. Compromiso fundamental para que estas instituciones conserven una reputación que les permita mantener la confianza del público a través del tiempo.
Ernesto Vargas Weil
Abogado