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Editorial
Domingo 04 de febrero de 2024
Un legado republicano
''Ricardo Lagos encarnó una forma de asumir la vida pública que hoy urge recuperar''.
Ricardo Lagos anunció su retiro de la vida pública activa luego de una dilatada trayectoria. Ahora, dijo, destinará la mayor parte de su tiempo a observar el quehacer nacional y mundial, a reflexionar y a escribir.
Es notorio el contraste entre el talante que definió a Lagos y la política del país actual, que se desenvuelve con escaso brillo y menor prestigio, en medio de forcejeos ideológicos que no logran dar solución a los problemas que enfrenta la población, intentando además salir de un extravío refundacional basado en ideas pobremente desarrolladas en lo abstracto y peor implementadas al momento de ponerlas en práctica. El esfuerzo que desplegó Lagos por encarnar los valores republicanos, así como la importancia que otorgó al fortalecimiento de las instituciones dieron a su vida pública un tono y un contenido, en la forma y en el fondo, que hoy se echan de menos y urge recuperar.
Su gobierno tuvo grandes aciertos en lo internacional, como los tratados de libre comercio con los principales actores mundiales, la activa participación en los foros internacionales, su decisión de no dar en el Consejo de Seguridad de la ONU un voto que legitimara la invasión a Irak o la apertura pero también firmeza frente a Bolivia, entre otros. Asimismo, mostró rigor técnico, además de visión de largo plazo, en lo económico, aplicando sus convicciones políticas con pragmatismo, como cuando decidió concordar con el empresariado una agenda procrecimiento. Fue una administración que no estuvo exenta de importantes errores —su papel en el Transantiago, el más recordado—, pero que, treinta años después del desastre de la Unidad Popular, proyectó a una izquierda distinta, capaz de ofrecer gobernabilidad y desarrollo.
Paradójicamente, pese al éxito de su gestión, su visión de promover una socialdemocracia moderna, combinando la integración social impulsada por el Estado con la libertad económica y la creación de valor por los privados, fue interpretada como una claudicación de principios por el socialismo más duro, pero también por las nuevas generaciones que terminarían confluyendo en el Frente Amplio. Eso provocó el paulatino desvío ideológico de la izquierda hacia posturas más radicales, las que en buena parte están tras el estancamiento del país en la última década. Él mismo buscó corregir esa deriva con su intento de volver a ser candidato presidencial en 2017, pero el Partido Socialista le negó su apoyo, en una decisión que solo aceleró el declive de la centroizquierda
Con todo, la combinación de sobriedad en su vida personal con la convicción democrática y la ambición y la fuerza de carácter que mostró en su vida pública, dejan un legado republicano para el futuro político de Chile. Este merece ser incorporado por las generaciones venideras si desean recuperar la senda perdida.