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Cartas
Viernes 07 de julio de 2023
Allende y la izquierda
Señor Director:
En su columna de ayer, Genaro Arriagada trata con respeto y cuidado el debate que rodea el suicidio del Presidente Allende. Cuestiona esa decisión, pero entiende que tuvo un sentido político. Sin embargo, al final de su texto afirma que “el grueso de la izquierda junto con destacar su inmolación, lo que era muy justo, renunció a discutir las causas de la caída, lo que ha sido un error”.
Eso no es efectivo y, más aún, desconoce los desgarros con que la izquierda trató las causas de la derrota, que además se hicieron muy inmediatamente. En la historia del PS es muy relevante el “Documento de Marzo” de 1974, redactado por la dirección clandestina encabezada por Ponce, Lagos Salinas y Lorca, en que abordan “las debilidades del proceso”, porque la caída del gobierno “no puede explicarse como la simple derrota militar”, sino que “la derrota política del movimiento popular estuvo sellada antes del 11 de septiembre”. Asociaba eso a su aislamiento, a la falta de unidad de la UP, a “las posiciones ‘izquierdistas' de rechazo a cualquier forma de compromiso”, entre otros.
Por su parte, la dirección clandestina del PC publicó en junio de 1974 su propio análisis, en el que también sostiene que la derrota es en primer lugar política y no militar, porque no se había cumplido la premisa de que “la conquista de la mayoría para asegurar el éxito de la revolución chilena imponía e impone la necesidad de unir en torno a la clase obrera a una gama muy vasta de sectores sociales”, porque el ultraizquierdismo había hecho una “labor de zapa” contra la unidad del PC y el PS y que, incluso, ese izquierdismo tenía “una visión deformada del Partido Demócrata Cristiano” que afectó las posibilidades de entendimiento político y con los sectores populares y de clase media que representaba.
La política del PC orientada a constituir un “Frente Antifascista” y la propia renovación socialista de los años posteriores tienen su fundamento en esa mirada crítica, hecha en momentos trágicos y bajo una dura represión. No hubo autocomplacencia entre ellos ni menos temor a encarar ese debate. Por eso mismo, carece de sentido que ahora se esbocen objeciones a una revisión del gobierno del Presidente Allende, sus aciertos y errores, sus éxitos y fracasos.
Jorge Insunza G.