Durante la última semana han aparecido una serie de cartas y columnas en las que se habla del rol político que han tomado algunos gremios empresariales en el último tiempo. Lamentablemente, no se ha atacado el delicado problema de fondo, que pasa por reconocer que este no es el momento para un alza de impuestos y urge concentrarse en una hoja de ruta que permita al país volver a crecer. En toda esta discusión, los gremios juegan un rol insustituible.
Este es un punto muy delicado porque al referirse a un gremio como grupo de interés o “poder fáctico” se deslegitima la voz de millones de chilenos que directa o indirectamente trabajan en el sector privado desde Arica a Magallanes para emprender, colaborar y salir a enfrentar los grandes desafíos del Chile de hoy. En pocas palabras, si se omite su planteamiento, se comete un profundo error conceptual de no recoger la necesaria labor de los gremios, que buscan enriquecer las políticas públicas y conectarlas con el sentido común.
A modo de ejemplo, Sofofa en su segundo artículo plantea que las opiniones o propuestas que emanen en materia de política pública deben atender “siempre al interés superior del país, favoreciendo los propósitos de la sociedad”. Este punto es tan relevante que implicó que en el pasado este gremio promoviera la baja de aranceles en contra de algunos sectores locales, favoreciera la competencia de la banca en otras áreas y muchas veces actuara en contra de los mal denominados “poderes fácticos”, para promover la competencia y desarrollo de un mejor entorno de mayor productividad país.
Ejemplos como la creación de las primeras escuelas o liceos industriales, la génesis de las mutuales, el impulso a la agenda procrecimiento, el impulso de la ley de libre competencia o la creación de consejos empresariales binacionales nunca habrían podido implementarse si no hubiese sido por la fuerte voz de un gremio como Sofofa, que los empujó y promovió de cara a la ciudadanía en conjunto con las autoridades y poderes del Estado que permitieron que esa política pública fuese implementada.
Ahora bien, ¿cuál es, entonces, el rol de un gremio en la sociedad actual? Si el gremio (que viene del latín “gremium”, que significa regazo) no es capaz de transmitir los elementos fundamentales para promover el bien superior del país, convengamos que simplemente deja de cumplir su rol en sociedad y pasa a convertirse en un mero “grupo de interés”. En ese contexto, si ese gremio es llamado por un poder del Estado o autoridad, ¿debe restarse a levantar su voz?
A sabiendas de que nos encontramos en un contexto de profunda crisis y en el entendido de que es probablemente el peor momento para pensar en un aumento de cargas tributarias, necesitamos más que nunca desde la sociedad civil colaborar para enfrentar el problema de fondo.
A diferencia del tiempo de la agenda procrecimiento, donde había un interlocutor político y una cabeza empresarial que generaron un gran acuerdo, el contexto fragmentado actual es distinto. Inmersos en una crisis institucional, con un marco de regionalización en curso, hoy día esta voz de la sociedad civil no puede ser una sola, sino un coro a voces desde regiones, realidades y sectores unidos por un propósito común que en su conjunto sí van a cumplir un rol determinante en apoyar para construir la mejor política pública.
En el fondo, los tiempos cambian, pero el rol del gremio en sociedad se mantiene intacto y ese punto es fundamental poder entenderlo desde su concepción, contexto y efectos que tiene en la construcción del Chile del mañana.
Matías Concha
Consejero Sofofa