Nuestro país acaba de presentar su Política Exterior Feminista (PEF). Así, Chile avanza hacia un enfoque que pone a la equidad de género como un principio rector en el quehacer del Ministerio de Relaciones Exteriores, tanto en nuestra acción en el exterior, en las relaciones económicas internacionales y en nuestra estructura institucional.
Es un hecho relevante por muchas razones. En primer lugar, es coherente con una tradición muy asentada de nuestra política exterior, la promoción y defensa de los derechos humanos. Salvo un período oscuro de nuestra historia, en que ocurrió exactamente lo contrario, Chile ha destacado en esta materia. Por eso, hemos sido una vez más elegidos como miembros del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para el período 2023-2025 y es menester también recordar que fue un jurista y diplomático chileno, Hernán Santa Cruz, uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hace más de siete décadas.
Entendemos que la equidad de género tiene un lugar central en la defensa irrestricta de los derechos humanos y es por esto que formamos parte de los principales instrumentos internacionales —globales y regionales— que buscan proteger a las mujeres de toda forma de discriminación y de violencia.
En segundo lugar, nos sitúa en la primera línea en uno de los temas más convocantes en las sociedades contemporáneas, la búsqueda de la equidad de género. En el mundo y en nuestro país, ha crecido la conciencia de que reivindicaciones de género no son solo una meta, sino que un imperativo para alcanzar el desarrollo sostenible de sociedades que crecen en paz, en libertad y en democracia.
Esto es urgente, porque las brechas son un obstáculo para el pleno ejercicio de derechos fundamentales como la participación de las mujeres en la construcción de democracias más representativas e inclusivas; pero además porque son limitantes para el desarrollo económico y social del país.
Es por esta razón que desde hace muchas décadas hemos sido líderes en impulsar acuerdos económicos bilaterales y globales para una economía inclusiva en términos de género, cuestión que se ha visto reflejada tanto en los primeros TLC que nuestro país ha suscrito y está también contenida, por ejemplo, en el Acuerdo Marco Avanzado que hemos cerrado recientemente con la Unión Europea y que esperamos firmar a fines de este año.
Por último, alinea al Ministerio de Relaciones Exteriores con las prioridades que el Presidente Gabriel Boric ha fijado para este gobierno y para este ministerio. La PEF se inscribe en el reforzamiento del multilateralismo, en la defensa de los derechos humanos, en el tratamiento adecuado de los fenómenos migratorios y en un desarrollo económico sostenible medioambiental y socialmente.
Así, la PEF recientemente presentada tiene como prioridades el fortalecimiento de la democracia, con foco en la igualdad de género; el mayor empoderamiento y representación de las mujeres, y la profundización de la agenda de mujeres, paz y seguridad. También aborda temas cruciales, como el cambio climático, la ciencia, tecnología e innovación, y la promoción de un sistema integral de cuidados.
Igualmente, el foco en nuestra política comercial ha impulsado la inclusión de cláusulas de género en los tratados de libre comercio, porque se trata también de cerrar en este ámbito las brechas que limitan la incorporación de las mujeres.
Integrar la dimensión de género en todo el quehacer de las políticas públicas implica un firme compromiso en la construcción de un país más inclusivo y sustentable. Miramos hacia el largo plazo, hacia las sociedades del futuro, que puedan desarrollar sus proyectos con más democracia, más equidad y más diversidad, sociedades en que el respeto a la dignidad humana sea su componente esencial. Ese es el trasfondo de nuestra Política Exterior Feminista.
Alberto van Klaveren
Ministro de Relaciones Exteriores
Gloria de la Fuente
Subsecretaria de Relaciones Exteriores
Claudia Sanhueza
Subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales