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Cartas
Miércoles 07 de junio de 2023
1891-1941, también fueron 50 años
Señor Director:
La carta de Beatrice Ávalos del lunes (“A quienes seguimos buscando”), lo dicho por el Presidente Gabriel Boric en su mensaje al país, y tantas otras expresiones relativas a la exigencia de saber dónde están o cuál fue el destino final de 1.102 detenidos desaparecidos, más todo el debate en torno de los 50 años del golpe militar, obligan a una reflexión de lo que podríamos llamar historia comparada.
El 18 de septiembre de 1941 se cumplieron 50 años de la muerte del Presidente José Manuel Balmaceda tras la guerra civil que derrocó su gobierno, democráticamente elegido tras las leyes de entonces, aunque con tensiones políticas mayores tras las leyes civiles dictadas desde el pensamiento liberal bajo el gobierno de Domingo Santa María.
Como la historia ha demostrado, una de las claves de la confrontación fue la decisión de Balmaceda de usar los ingresos derivados del salitre para un gran plan de desarrollo impulsado por el Estado. Más allá de los detalles de la confrontación (Congreso versus Ejecutivo; Ejército versus Armada), con 15 mil muertos o más en un país de dos millones y medio de habitantes, me parece pertinente preguntarnos cómo y por qué esos “50 años” no tuvieron para nada el carácter de lo que ahora estamos viviendo respecto de 1973.
Reviso “El Mercurio” de ese 18 de septiembre al cumplirse medio siglo de la muerte del Presidente Balmaceda. Solo hay un texto, especie de alegoría y ficción, “Balmaceda y sus generales: 50 años después”, escrito por Ruperto Murillo en la página editorial. Nada en las páginas políticas, mucho más preocupadas de cambios en el gabinete y los planes de desarrollo con la Corfo (ya con oficinas en Nueva York para gestionar financiamiento a sus planes, especialmente energía) y un país que mira hacia adelante, mientras la Segunda Guerra Mundial lleva destrucción y muerte a Europa.
Son las Fiestas Patrias y eso se refleja en la publicidad de la época. No hay entrevistas, reportajes ni análisis de lo que fue aquella confrontación. Tras el terremoto, el país piensa en reconstrucción y cambio social, mira al futuro.
¿Por qué esa diferencia en la conmemoración de dos hechos tan conmocionantes en el devenir de este país? Tal vez la explicación esté en una gran diferencia: tras la Guerra Civil de 1891 todos sabían dónde estaban sus muertos; tras 1973, aún la búsqueda de los detenidos desaparecidos persiste.
Fernando Reyes Matta
Académico de la UNAB