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Cartas
Viernes 06 de enero de 2023
Las consecuencias…
Señor Director:
Lapidarios son los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) 2023. De los cien mejores establecimientos educacionales a nivel nacional, apenas tres colegios municipales aparecen. De los liceos emblemáticos ni que hablar.
De 2005 a la fecha, el Instituto Nacional pasó del puesto 9° al 201°; el Liceo 1 Javiera Carrera, del 118° al 544°; el Internado Nacional Barros Arana, del 523° al 883°; el Liceo de Aplicación, del 352° al 904°; el Liceo Manuel Barros Borgoño, del 363° al 957°.
Múltiples causas subyacen a este fenómeno: un currículum que se ha ido reconfigurando en los últimos años a partir de la promoción de agendas que obedecen a directrices más político-ideológicas que técnicas; un deterioro de la autoridad del profesorado, lo que en último término redunda en una lesión de los aprendizajes; la desvalorización de los estudiantes por el esfuerzo y el mérito, conllevando una pérdida del interés por sobresalir; la relegación de los tiempos mismos de horas de clase, quedando relegadas en pos de actividades extracurriculares que desenfocan la prioridad del sistema escolar: educar.
Estos datos, además de reflejar la cruda situación académica por la que atraviesan estos colegios, dicen algo más: no son sino la consecuencia de una sostenida sobrecarga ideológica en la discusión pública respecto de los planes de formación escolar; la moneda de cambio que se adquiere cuando se avala que los estudiantes de dichos recintos se aboquen más a cuestiones ideológicas y políticas —abrazando con ello la violencia— que al ejercicio del rol que como estudiantes están llamados a ejercer, convirtiendo a los colegios en escenario —y víctimas— de la destrucción y el deterioro.
Este es el fruto que se extrae cuando las políticas públicas, en lugar de abocarse a impulsar la excelencia y el acortamiento de las brechas, se direccionan a cualquier lugar, menos a las salas de clase.
Una pena no solo por los estudiantes, familias y profesores de estos establecimientos, sino también por la educación pública de nuestro país. Una pena por Chile y su futuro.
Pedro Villarino F.
Investigador FARO UDD