El Mercurio.com - Blogs : Ataque a Salman Rushdie
Editorial
Jueves 18 de agosto de 2022
Ataque a Salman Rushdie
Una vez más, se abre un preocupante espacio a quienes no respaldan la libertad de expresión y en cambio confunden las palabras con violencia.
El intento criminal del que fue víctima sir Salman Rushdie no puede sino ser considerado como un ataque a los valores fundamentales de la tradición occidental. Perpetrado por un admirador de la guardia de Irán, a más de 30 años de ser condenado a muerte por un anciano ayatolá Jomeini, la noticia sorprendió al mundo, que ya se había desinteresado de su sentencia y lo había visto recuperar su vida libre y plena, propia de un escritor exitoso. Si bien adoptó precauciones por algún tiempo, luego se dedicó a defender la libertad de expresión, la que no considera un lujo occidental, sino, como lo ha escrito, “el derecho sin el cual todos los otros derechos desaparecen”.
Quizá esta actitud promotora de la libre expresión del pensamiento y de la creatividad, fue lo que mantuvo a unos pocos musulmanes radicalizados pendientes de sus actividades, persiguiéndolo hasta que se presentara la oportunidad de atacarlo. Sus sátiras pueden haber sido leídas en forma equivocada, como si fueran insultos o blasfemias, pero es mucho más probable que quienes más lo han odiado no hayan leído ninguna de sus obras. “Los versos satánicos” fue el libro que le dio una fama mundial más allá de los círculos literarios y el que provocó su condena. El título hace referencia a tres versos del Corán que el profeta Mahoma habría incluido por error, alabando a tres diosas paganas, creyéndolos que venían del ángel Gabriel, pero en realidad provenían de Satán. Como resultado de la fatwa,se produjo un redoblado interés por su obra, lo que hizo que el escritor alcanzara, además, un notable éxito comercial.
Rushdie puso su fama y sus recursos al servicio de la libertad de expresión. Luego de radicarse en Estados Unidos, presidió la asociación de escritores, denominada PENAmerica, donde creó el festival Voces del Mundo, enfocado en la defensa de los derechos humanos en todo el globo, otorgando un valor preeminente a la libertad de expresión. También se ha esforzado por darles apoyo a todos los escritores perseguidos por sus obras, que son muchos más que lo que habitualmente se piensa, pues los hay hostigados por la mafia, como Roberto Saviano, o acusados injustamente en países comunistas, como fue el caso de Raúl Riveros en Cuba, o, en la actualidad, el del escritor nicaragüense Sergio Ramírez.
Debido a su alta valoración de la libertad para pensar y crear, Rushdie ha seguido con atención la evolución de este derecho fundamental en el desarrollo del pensamiento de Occidente y se ha manifestado hondamente preocupado por el avance de la intolerancia en el mundo. “El tipo de gente que se alzó en mi defensa en los años malos, podría no hacerlo ahora”, afirmó en una entrevista el año pasado. Los que se sienten hoy ofendidos creen tener el derecho a silenciar a los que los ofenden, cancelándolos no solo a ellos, sino a toda posibilidad de debates razonables y civilizados. Se ha especulado que posiblemente en el ambiente actual, tan sensible a cualquier ofensa, “Los versos satánicos” no sería aceptable para publicación. Ya en su momento, la defensa de esta obra no fue absoluta en el mundo occidental debido a la ofensa que sufrían los musulmanes, y la discusión se hizo aún más intensa con la publicación de dibujos satíricos en la revista francesa Charlie Hebdo y los asesinatos de que fueron víctimas sus autores.
Una vez más, el debate se vuelve a centrar en aspectos políticos, abriendo espacio a quienes no respaldan la libertad de expresión y sostienen que las palabras pueden ser violencia. Pero, como lo ha dicho un escritor estadounidense, “las palabras no son violencia. La violencia es violencia” y no debe olvidarse esa distinción ni siquiera en favor de quienes puedan sentirse ofendidos. La finalidad de quienes expresan simpatías por los ofendidos, hoy los musulmanes, es acallar a quienes defienden una libertad básica, sin la cual podrían suprimirse impunemente todas las demás, como lo ha dicho Salman Rushdie.