Recientemente, analistas y medios internacionales destacaron que la política monetaria futura en EE.UU. tomó por un tiempo la forma de una curva invertida o U inversa. Esto indica que luego de un pronto proceso de alzas relativamente agresivas, que han elevado las tasas de mercado de corto plazo, la Reserva Federal deberá reducir la tasa de interés en el mediano y largo plazo. Un vistazo a nuestro caso muestra que la curva en Chile también está invertida. De hecho, está así desde que las tasas comenzaron a elevarse de forma rápida, durante el segundo semestre de 2021.
Esta trayectoria no es muy usual. En tiempos más normales, la pendiente de la trayectoria de la tasa esperada tiende a ser unidireccional, es decir, alzas o reducciones desde el punto inicial. Sin embargo, la configuración de eventos que han afectado a Chile (y también a EE.UU.), por su magnitud, temporalidad y efectos inflacionarios, llevan a que el crecimiento, la inflación y, por tanto, la política monetaria tengan trayectorias en forma de U invertida.
¿Qué implica para la economía en lo concreto esta trayectoria de tasas de interés? Por lo pronto, que aún faltan alzas para que la tasa de política llegue a un nivel adecuadamente restrictivo. Sin embargo, también implica que las tasas de interés altas son transitorias, puesto que la contención que se le debe inducir a la macroeconomía para reducir las presiones de precios no es permanente. Gracias a que la política fiscal está en camino de consolidación y que la política monetaria está actuando fomentando el ahorro y desincentivando el consumo, los desequilibrios inducidos por los excesos de gasto y consumo de 2021 debiesen ser transitorios. Como el proceso inflacionario depende de las holguras de capacidad y de las presiones que ellas generan sobre los costos, la normalización del ciclo contribuye a reducir gradualmente la inflación. El escenario de U invertida para la tasa de interés implica entonces que una vez que la economía esté acercándose a niveles acordes con su potencial y la inflación comience a volver a la meta, la política monetaria puede pasar a una fase con reducciones de tasas.
El momento y temporalidad con que estos distintos puntos de inflexión ocurren no son ciertos a estas alturas y dependerán de factores domésticos e internacionales. Debido a estos niveles de incertidumbre, el Banco Central no publica una trayectoria única para la tasa futura. En vez, los IPoM presentan un corredor de tasas que refleja la visión del Consejo respecto de los contornos que puede seguir la política monetaria, dependiendo de cómo vaya evolucionando la inflación.
La existencia de primas por plazo refuerza la interpretación de que una curva invertida indica que se espera una desaceleración económica, cuya magnitud dependerá de factores como los mencionados y su incidencia en la persistencia de la inflación. La política monetaria está abocada a reducir los desequilibrios actuales, de forma de permitir que el fenómeno inflacionario sea transitorio. En ese camino está empeñado el Banco Central, y su comunicación busca contribuir a la efectividad de esa tarea.
Pablo García
Vicepresidente del Banco Central