EL MERCURIO. COM
Versión para imprimir El Mercurio.com

Santiago de Chile. Jue 04/03/2021

4:25
Atención a suscriptores

Santiago:   Mín. 15°C   |   Máx. 33°C   |   Actual 18°C

El sinuoso borde de las condiciones, dos ejemplos

"...Quizás lo primero que debamos advertir es que, consideradas las cosas en abstracto, el hecho voluntario puede ser ambas cosas, una condición o una obligación. El punto es que no puede ser ambas cosas a la vez porque, ya ha quedado dicho, las consecuencias jurídicas son diversas..."

Jueves, 14 de enero de 2021 a las 11:20
  • Facebook
  • Twitter
Enviar
Imprimir
agrandar letra
achicar letra
Iñigo de la Maza
El escenario es el siguiente, en un contrato de promesa de venta de inmueble se condiciona la celebración del contrato prometido a la obtención de un determinado permiso por parte del promitente vendedor.

Se trata de una condición casual en los términos del artículo 1477 del Código Civil. Sin embargo, al calificar jurídicamente ese acuerdo, exclusivamente, como una condición, muy probablemente se pierde algo que las partes entendieron al celebrarlo. Una descripción más densa del acuerdo permite advertirlo y, de paso, dar un vistazo al sinuoso borde que, en ocasiones, distingue a las condiciones de las obligaciones.

Para pensar lo anterior convendrá situarnos en un escenario en que el promitente vendedor no obtuvo el permiso. Diremos, entonces, que la condición falló y, siendo así, la obligación de celebrar el contrato prometido no ha llegado a surgir. ¿Qué opciones —podemos preguntarnos ahora— tiene el promitente comprador? Si lo que desea —es probable que sea así— la celebración del contrato prometido, y enmarca las cosas exclusivamente en el vocabulario de las condiciones, le queda alegar el cumplimiento ficto de la condición según lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 1481. En Chile se ha aceptado que, no obstante que pareciera limitarse a las asignaciones condicionales, debe interpretarse extensivamente a cualquier condición. Sin embargo, también se ha señalado, de manera particularmente autorizada, que quien quiera servirse de dicha figura debe acreditar el dolo del deudor condicional (ver D. Peñailillo, “El cumplimiento ficto de la condición”, RDUC 178, 1985, 7 y ss.).

Una alternativa a esa situación, estratégicamente desastrosa, consiste en imaginar una descripción más densa del acuerdo de las partes, que no se limite a la condición, sino que añada una obligación.

Es cierto, hay una condición —que un tercero emita la autorización—, pero considerar las cosas limitándose a esta circunstancia, muy probablemente, no hace justicia a lo que las partes asumieron al celebrar la promesa. Lo que entendieron implícitamente es que el promitente vendedor asumía un deber prestacional, consistente en la ejecución de los actos necesarios para obtener la autorización, en otras palabras, que asumía una obligación, cuya fuente es el contrato de promesa. Añadiendo el vocabulario de las obligaciones, el escenario cambia notablemente, pues ahora es el promitente vendedor quien tendrá que acreditar el cumplimiento. Por otra parte, el estándar para configurar el incumplimiento, desde luego, no será el dolo, sino la diligencia esperable en esas circunstancias.

Este primer ejemplo muestra algo que, quizás, convenga estudiar. Se trata de las posibles relaciones entre las condiciones y las obligaciones. Lo que muestra es que la existencia de una condición no excluye la obligación, sino que, al menos en este caso, más bien la supone. El siguiente ejemplo procura ilustrar una segunda cuestión que, con cierta frecuencia, suscitan las condiciones y las obligaciones. Una vez más puede imaginarse un contrato de promesa, pero ahora lo que las partes denominaron “condición” es un hecho voluntario del promitente vendedor, imaginemos la reparación de ciertos desperfectos del inmueble. La pregunta es la siguiente, el hecho voluntario del promitente vendedor, ¿queda mejor descrito como una condición o como una obligación? Y, como ya se ha visto, las consecuencias de describirlo de una u otra manera son bien disímiles.

Quizás lo primero que debamos advertir es que, consideradas las cosas en abstracto, el hecho voluntario puede ser ambas cosas, una condición o una obligación. El punto es que no puede ser ambas cosas a la vez porque, ya ha quedado dicho, las consecuencias jurídicas son diversas.

Lo segundo que debe señalarse es que para encontrar la descripción correcta no queda otra que prestar atención al contrato y sus circunstancias. La distribución del riesgo es muy distinta según se estime que se trata de una condición o de una obligación.

Si no me equivoco, tendencialmente al menos, debería describirse como una obligación, salvo que llegara a estimarse que la otra parte (la acreedora de esa obligación) no tenía mayor interés en que se cumpliera, pues si se describe como una condición, únicamente le queda el cumplimiento ficto.

Al margen de si lo que acabo de decir resulte o no correcto, lo que este segundo ejemplo ilustra es una cuestión jurídicamente interesante. La condición puede consistir en un hecho voluntario, de eso no cabe duda. Sin embargo, no es evidente que cuando las partes denominan de esa manera a un hecho voluntario asuman que únicamente si el deudor condicional se comporta de manera dolosa habrá algo que reprocharle. Si, en cambio, las circunstancias enseñan que entendieron que el deudor debía comportarse de manera diligente en la ejecución de esa conducta, se trata más bien de una obligación.

EL MERCURIO.COM
Términos y condiciones de la Información © 2002 El Mercurio Online
El Mercurio

"...La Convención Constitucional tendrá la tarea de recoger la historia republicana y dar una nueva configuración a esta categoría basal a partir de la cual se estructura el régimen jurídico de las cosas, plasmando algunas de las cuestiones que se han suscitado en las últimas décadas y también otras que reclaman algún reconocimiento. Ya existen algunos insumos para la discusión, tanto desde la dimensión económica como jurídica que envuelve la propiedad..."

El Mercurio

"...Para que la demanda prospere no es suficiente con que se detallen hechos dañinos ya acaecidos, sino que deberá cumplirse con dos requisitos adicionales, que son de cargo del demandante: aportar razones para justificar el temor de que tales hechos se repitan e identificar las medidas idóneas para evitar la ocurrencia del daño..."

El Mercurio

"...Quizás lo primero que debamos advertir es que, consideradas las cosas en abstracto, el hecho voluntario puede ser ambas cosas, una condición o una obligación. El punto es que no puede ser ambas cosas a la vez porque, ya ha quedado dicho, las consecuencias jurídicas son diversas..."

Ver más

Comentarios Recientes

Más Comentados

Ranking de Comentadores