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La Hoja en Blanco y sus posibles efectos

"...Se relaciona con el proceso de aprobación de una nueva Constitución y no de una reforma. Esto se refiere a los temas que se tratarán en la Convención y que ella no tendrá necesariamente como texto base para la discusión la Carta vigente. También implica que la regulación constitucional actual no será la norma por defecto si no se alcanza la mayoría de 2/3 dispuesta para aprobar las próximas normas constitucionales..."

Viernes, 16 de octubre de 2020 a las 18:15
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Miriam Henríquez
A estas alturas la llamada Hoja en Blanco es una referencia polisémica que ha generado más sombras que luces sobre el proceso constituyente en curso. Por ello, la intención de esta columna es delinear su alcance, expresar su sentido, verificar cómo funciona y sus efectos en el sistema de fuentes del Derecho.

La Hoja en Blanco ha simbolizado para muchos comenzar el proceso, el debate y los contenidos de la Constitución desde cero. Pero un cambio constitucional en esta era no podría hacer tabula rasa para establecer un orden constitucional completamente novedoso. Seguramente el debate y los contenidos constitucionales futuros rescatarán nuestra tradición constitucional plasmada en las cartas previas de 1833, 1925 y las instituciones actuales de la Constitución de 1980, cuyo funcionamiento se estime y acuerde como valioso. La doctrina que acompañó estas cartas y la actual seguramente también serán consideradas. Asimismo, es factible que la futura Convención se inspire en el devenir del constitucionalismo y las experiencias positivas del Derecho Comparado.

No solo los cambios no supondrán comenzar desde cero, sino que incluso el artículo 135 inciso final de la Constitución Política de la República (en adelante la Constitución Política) establece límites materiales a la nueva Constitución, la que deberá “respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes”.

En realidad, la Hoja en Blanco se relaciona con el proceso de aprobación de una nueva Constitución y no de una reforma. Esto se refiere a los temas que se tratarán en la Convención y que ella no tendrá necesariamente como texto base para la discusión la Carta vigente. También implica que la regulación constitucional actual no será la norma por defecto si no se alcanza la mayoría de 2/3 dispuesta para aprobar las próximas normas constitucionales.

Situados en la Convención que se defina, sus integrantes podrán acordar como metodología un listado de asuntos que guíe el trabajo y el debate constituyente. La definición de esos asuntos no debe seguir —al menos necesariamente— el orden, las temáticas ni los contenidos previstos por la Constitución Política, justamente porque se trata de aprobar otro texto y no de modificarla.

La aprobación de las “normas” de la futura Constitución requiere de un quórum de dos tercios de los convencionales. El artículo 133 de la Carta Fundamental expresa: “La Convención deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio”. La aprobación del nuevo texto por la Convención requiere, a su vez, de la aprobación ciudadana en el plebiscito ratificatorio, la promulgación por el Presidente de la República ante el Congreso en Pleno y la publicación en el Diario Oficial (artículo 142 de la Constitución Política).

Si no se alcanzan los dos tercios de los convencionales para aprobar alguno de los asuntos definidos inicialmente, en esa parte no habrá regulación constitucional. Sin embargo, ello no significa que se mantendrán vigentes las normas de la actual Carta, porque la actual Constitución no es la norma por defecto. Este asunto podrá ser regulado por el tipo de ley que señale el nuevo texto, como por ejemplo una ley de quórum calificado, y, si nada dijera, por ley simple.

No aprobar una norma constitucional es distinto al rechazo en el plebiscito de apertura, que implica la voluntad ciudadana de mantener vigente la Constitución Política. Por su parte, el rechazo en el plebiscito de salida importa la desaprobación de la ciudadanía del texto propuesto por la Convención, manteniéndose la vigencia de la actual Carta. Esto se infiere del inciso final del artículo 142, que expresa: “Si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución”.

El efecto de sancionar una nueva Constitución implica crear un orden constitucional que reemplace el anterior. En tal sentido, el artículo 142 de la Constitución Política dispone que, a partir de la fecha de la publicación, quedará derogada la actual Constitución.

Este cambio dejará en una situación interina a toda la normativa previa e inferior que contradiga la nueva normativa constitucional. Pero incluso esta situación está prevista en la Constitución Política, que establece que la futura Carta podrá establecer en sus normas transitorias la manera de hacer compatible en el tiempo ambos ordenamientos. El artículo 138 señala que la Convención podrá establecer disposiciones especiales de entrada en vigencia de algunas de las normas o capítulos de la nueva Constitución. Incluso el mismo artículo prevé la situación de nuevos órganos, señalando que la nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular, salvo que aquellas instituciones que integran sean suprimidas u objeto de modificación sustancial. También el modo en que las otras autoridades actuales cesarán o continuarán en sus funciones.

Las normas transitorias resuelven posibles conflictos normativos. Por ello, también sería importante definir quién tendrá a su cargo la solución de las antinomias que no pudieron preverse. Hoy es una competencia que se disputan el Tribunal Constitucional y los tribunales de justicia.

Como se aprecia, la Hoja en Blanco no implica comenzar desde cero, sino que es una alusión a un cambio constitucional que no significa reformar la Constitución, sino reemplazarla.

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