Santiago de Chile.   Sáb 18-09-2021
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Blummenfelt, el vikingo que goza haciendo sufrir a sus rivales

El noruego, ganador del triatlón olímpico, es el prototipo de una escuela donde abundan los volúmenes brutales de entrenamiento y el apego al laboratorio. Un triatleta con biotipo poco ortodoxo, que simula ser gordo, de tranco desgarbado y que vomita en la meta, pero esconde una máquina de resistencia, con registros en el trote que le permiten apabullar contrincantes.
Foto: Reuters.
Claudio Herrera de la Fuente26 de julio, 2021
“Me decepcioné cuando llegamos a la partida y la temperatura no era tan cálida como esperábamos”, soltó el noruego Kristian Blummenfelt respecto a los 29° Celsius y al 70% de humedad que ambientaron el triatlón masculino. La reflexión del medallista nórdico de 27 años, apodado el “Toro”, refleja cómo está programada su cabeza competitiva.

El nacido en Bergen completó una victoria épica en el Parque Marino de Odaiba, cocinando una carrera a la medida de su potencial. Cubrió los 1.500 metros de nado, los 40 kilómetros de bicicleta y 10 kilómetros de trote en una hora, 45 minutos y cuatro segundos y se desplomó después de cruzar la meta, tampoco pudo evitar el vómito y fue retirado en silla de ruedas. No es nuevo, al contrario, era un Blummenfelt genuino.


“Mi forma de correr es así, agresiva, si puedo tomo la punta desde el principio”, dice el europeo, que se forjó de niño en la natación, justamente su faceta más débil, pero al ver que no progresaba en el agua se cambió a la pista y ahí insinuó potencial. Arild Tveiten, ex triatleta y coach ha sido el mentor de Blummnefelt, Casper Stornes y Gustav Iden, los tres exponentes más fuertes de una selección noruega que en 2009 se trazó un plan que tenía como objetivo conseguir una presea en Tokio. Precisión de relojero.

“Ellos vienen de una escuela que se destaca por su mentalidad que hace la diferencia, muy vikinga, y con un técnico (Tveiten) que también es fisiólogo y que se apoya mucho en la tecnología y la ciencia, y le sacan provecho; trabajan mucho con frecuencia cardíaca, potencia, lactato, tratan de desplazar lo más posible el umbral anaeróbico al consumo máximo de oxígeno (VO2 max.). Blummenfelt rompe todos los paradigmas porque se ve más gordo de lo que es, se ve muy pesado al correr y vimos cómo superó a esos palos flacos que tenía de rivales. No me cabe duda que él hace la diferencia con un factor psicológico, debe tener una mente increíble para aguantar el dolor”, observa Felipe van de Wyngard, triatleta nacional con pasado olímpico en Londres 2012.

Blummenfelt rompe todos los paradigmas porque se ve más gordo de lo que es, se ve muy pesado al correr y vimos cómo superó a esos palos flacos que tenía de rivales. No me cabe duda que él hace la diferencia con un factor psicológico, debe tener una mente increíble para aguantar el dolorFelipe van de Wyngardtriatleta

Con 77 kilos, el VO2 máximo del triatleta se empina a 87 ml/kg/min, un registro de punta que se acerca a los valores de algunos portentos como Miguel Indurain o Kilian Jornet.

El mundo del triatlón tiene en el mapa a Blummenfelt desde 2014, cuando siendo un novato hizo una irrupción temeraria en el campeonato mundial de Edmonton peleando cara a cara el tramo del ciclismo al favorito británico Alistair Brownlee. A partir de ahí se creó un especie de aura misteriosa sobre los métodos y volúmenes de entrenamiento que ejecutaban los noruegos. Se llegó a especular que superaban las 50 horas semanales de ardua preparación. Nunca se ha confirmado, aunque sí los porcentajes promedios que dedica por ciclo a cada deporte: un 26% al nado, 38% a la bici y 30% a correr, mientras que el margen restante son ejercicios de fortalecimiento y prevención. Agrega además sagradamente un centenar de días al año de práctica en altura.

Blummefelt en la lucha con el británico Alex Yee y el neozelandés Hayden Wilde, transportando más kilos y músculos en la carrera. Nada de elegancia, el noruego se impone por fuerza bruta. Crédito: France Press.

“Lo que queda claro es que deben tener niveles brutales de intensidad en el entrenamiento, porque de la forma que corrió en Tokio no hay otra explicación. El noruego parece un triatleta atípico, porque es más menudo, veíamos como superaba a rivales longilíneos en el trote, parece de otro deporte, pero siempre hay excepciones, Cristian Bustos era de un biotipo similar, con la salvedad que se dedicaba a distancias mayores. Blummenfelt demostró ser una bestia, por estampa parecer que tuviese un motor de Ferrari con un chasis de auto de la Nascar. Es demasiado fuerte en el trote y ahí, como siempre, se define todo. Sus registros en lo 10k dicen que se acercan a los 28 minutos, es increíble”, expone Eduardo Araya, entrenador del Team Bustos.

Blummenfelt demostró ser una bestia, por estampa parecer que tuviese un motor de Ferrari con un chasis de auto de la Nascar. Es demasiado fuerte en el trote y ahí, como siempre, se define todoEduardo Arayatécnico Team Bustos

El “Toro” tiene registros de 5 mil metros bajo los 14 minutos y por tercera vez en el año rebaja la media hora en los 10 kilómetros de un triatlón. “Me gusta correr adelante y tengo que asegurarme que mis rivales van sufriendo, no hay otra”, ha dicho. “Pero igual tiene estrategia, porque en el trote no siempre corrió adelante, sabía que no tenía un remate para ganar la carrera en la alfombra final, por eso hizo un remate mucho más largo e hizo la diferencia”, detalla Van de Wyngard.

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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